Fecha de los Castells de Cataluña
Los castells se celebran durante todo el año, pero la mayoría se concentra entre el inicio del verano y octubre. Su celebración se enmarca habitualmente en las fiestas patronales o en fechas cercanas a estas. La fecha del santo patrón es fija, pero los días de celebración de los castells pueden variar.
Entre los castells más destacados se encuentran los de Valls, Tarragona, Vilafranca y Terrassa:
| Evento | 2026 | 2027 | 2028 |
|---|---|---|---|
| Fiesta Mayor de Terrassa | domingo 5 de julio de 2026 | domingo 4 de julio de 2027 (estimada) | domingo 2 de julio de 2028 (estimada) |
| Sant Fèlix en Vilafranca del Penedès | domingo 30 de agosto de 2026 | lunes 30 de agosto de 2027 (estimada) | miércoles 30 de agosto de 2028 (estimada) |
| Santa Tecla en Tarragona | miércoles 23 de septiembre de 2026 | jueves 23 de septiembre de 2027 (estimada) | sábado 23 de septiembre de 2028 (estimada) |
| Santa Úrsula en Valls | domingo 25 de octubre de 2026 | domingo 24 de octubre de 2027 (estimada) | domingo 22 de octubre de 2028 (estimada) |
Cada dos años se celebra el gran concurso de castells de Tarragona, en el que compiten los mejores grupos de toda Cataluña. Se celebra en octubre, pero su fecha no es fija. La próxima edición tendrá lugar:
- sábado 3 y domingo 4 de octubre de 2026
- sábado 7 y domingo 8 de octubre de 2028 (estimada)
- sábado 5 y domingo 6 de octubre de 2030 (estimada)
Origen de los castells
Los castells («castillos», en catalán; y castellers, las personas que los forman) son una de las tradiciones más emblemáticas de Cataluña que no faltan en ninguna fiesta importante. Estas impresionantes torres humanas combinan fuerza, equilibrio y un fuerte sentido de comunidad y trabajo en equipo. Muchas de ellas, llamadas collas, pueden llegar hasta los 10 pisos de altura y estar conformadas por hasta casi 500 personas de todas las edades.
Aunque hoy se asocian con grandes celebraciones y espectáculos multitudinarios, su origen se remonta a prácticas festivas y religiosas de hace siglos. Han pasado de ser una manifestación festiva local a convertirse en un símbolo cultural reconocido internacionalmente por la UNESCO al declararlos Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.
La muixeranga, un baile valenciano, en el origen
El origen de los castells tiene una raíz clara: el Ball de Valencians, el «Baile de los valencianos». Durante los siglos XVII y XVIII, en las procesiones religiosas de muchas localidades de Valencia era común realizar danzas. Con el tiempo, y en parte gracias a las oleadas migratorias de valencianos a Cataluña, estas danzas empezaron a ganar popularidad en la zona del Campo de Tarragona y el Penedès1.
Estos bailes, de origen pagano, combinaban componentes acrobáticos, coreográficos, religiosos y burlescos. Y entre todos ellos destacaba la muixeranga, originaria de Algemesí en la Comunidad Valenciana2. En ella los participantes formaban pequeñas torres de 3 o 4 pisos al final de la coreografía, el «torrete», formando unas figuras que tenían un carácter simbólico y religioso: representaban la elevación del espíritu o una ofrenda visual al santo de la festividad.
En el siglo XVIII este baile de valencianos comenzó a tener tanta aceptación en la zona sur de Cataluña que la ciudad de Tarragona celebró la visita del rey Carlos III con una muixeranga3. Poco a poco fue extendiéndose a otros municipios de la zona y los participantes de estos bailes valencianos comenzaron a competir entre sí para levantar estructuras humanas cada vez más altas y complejas. La danza fue perdiendo protagonismo y las torres humanas se convirtieron en el elemento central de la actividad, surgiendo así los primeros castells.
Valls, la cuna de los castells
Fue en la ciudad de Valls, en la comarca del Alto Campo de Tarragona, donde ocurrió la metamorfosis definitiva y por ello es considerada la cuna de los castells. Y no sólo fue el lugar de su nacimiento, sino también donde se consolidaron y evolucionaron. Así, la primera actuación documentada de castells en Valls data del año 1791, durante las Fiestas Decenales de la Candela4.
A finales del siglo XVIII, los grupos locales de bailes valencianos empezaron a dar más importancia a la altura y dificultad de la torre final que a los pasos de baile previos. La danza se fue simplificando tanto hasta terminar desapareciendo, dejando paso a la estructura pura de la torre. Es entonces cuando nacen las dos colles (agrupaciones de castellers) históricas de la localidad: la Vella dels Xiquets de Valls y la Joves dels Xiquets de Valls5.
Ambas colles vallenses se desplazaban por todo la región de Tarragona y el Penedès participando en las fiestas mayores, forjando así el interés y el surgimiento de collas por otras localidades. Además, la rivalidad encarnizada entre la colla Vella y la Joves fue el motor que impulsó a los castellers a subir cada vez más alto y superar límites técnicos que parecían imposibles. De hecho, ya en los primeros años del siglo XIX se lograron algunas de las primeras grandes estructuras humanas, sentando las bases de los castells modernos.
Hoy en día, doscientos años después, la histórica Plaza del Blat es el escenario donde ambas colles se baten en duelo cada temporada, regalando momentos de una tensión y belleza inigualables.
Crisis y recuperación en el siglo XX y XXI
A comienzos del siglo XX, los castells entraron en una etapa de decadencia. Diversos factores contribuyeron a este declive, como la industrialización y la migración del campo a la ciudad, o la pérdida de interés popular en favor de otras formas de ocio y deporte como el fútbol. Comenzó a haber una falta de relevo generacional, cada vez menos jóvenes participaban y, como consecuencia, las construcciones se hicieron más simples y menos frecuentes, y algunas colles se disolvieron.
Sin embargo, la tradición no desapareció completamente y su práctica siguió en algunas localidades. Poco a poco comenzó a resurgir con la fundación de las primeras colles estables fuera de Valls, en Tarragona y El Vendrell, ya a partir de 1926, que volvió a poner en competencia a las agrupaciones por conseguir los castillos más altos y difíciles. La Guerra Civil paró el proceso, pero la dictadura de Franco que le siguió supuso una oportunidad: los castells se convierten en símbolo de la cultura catalana.
Este proceso se aceleró en los años 70 y 80 con la llegada de la democracia, cuando las tradiciones culturales catalanas recuperaron visibilidad y apoyo institucional. Muchas ciudades de Cataluña, ya no solo de Tarragona, crearon nuevas colles y la tradición volvió a expandirse. También ahora las mujeres empezaron a formar parte de las estructuras. Hubo una mejora espectacular en la técnica, lográndose castillos más altos y complejos6, y por consiguiente, de la espectacularidad y fama de la tradición.
La creación de un castell durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona mostró la tradición al mundo, y su renacimiento culminó cuando la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010. Hoy en día existen alrededor de 100 colles, que agrupan a más de 12.000 castellers y levantan unos 16.000 castillos al año.
Celebración de los castells
Los castells se realizan principalmente durante fiestas mayores y festivales populares en las plazas de muchas ciudades y pueblos de Cataluña, en un calendario que se extiende durante todo el año7, aunque con especial concentración en los meses de verano y octubre. Algunas de las citas más importantes tienen lugar en ciudades como Valls, Tarragona o Vilafranca del Penedès.
Durante estos eventos, todos gratuitos, diferentes colles castelleres se reúnen para levantar sus mejores construcciones ante el público. En ellas participan cientos de personas, desde niños a adultos, que colaboran juntos por un objetivo común. Se trata de un espectáculo, pero cuando actúa más de una agrupación, también es una competición, pues cada torre humana obtiene una puntuación en función de su dificultad.
Cómo se construye un castell
«Força, Equilibri, Valor i Seny». Es decir, «Fuerza, equilibrio, valor y cordura». Este lema8 recoge los cuatro elementos vitales de las torres humanas y todo casteller lo tiene siempre presente. En definitiva, fuerza física y mental para aguantar el peso de los compañeros; equilibrio para mantener la estructura de la torre; valor para resistir y subir cada vez más alto; y cordura para construir la torre de forma inteligente y saber parar si es necesario.
Los castells se forman siempre acompañados de la música de las grallas y los timbales, que además de amenizar el momento sirven para indicar órdenes durante la construcción. Cada torre es un prodigio de ingeniería humana compuesto por tres partes fundamentales: la pinya, el tronc y el pom de dalt.
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La pinya (piña, en español) es la base de la torre. Formada por voluntarios y miembros de la colla, sostiene la estructura, proporciona estabilidad y amortigua posibles caídas. En los castells de gran dificultad también podemos encontrar por encima de la pinya, el forle y las manilles.
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El tronc (tronco) es la parte central de la torre, formada por los pisos que se elevan sobre la pinya. El número de personas por piso y la altura definen la dificultad.
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El pom de dalt es la cima del castillo. Está formada por niños, debido a su agilidad y poco peso. La última parte del pom de dalt es la enxaneta, el niño que corona el castell.
Cuando la enxaneta9 llega a la cima y levanta el brazo, haciendo el gesto de saludo, el castell se considera «cargado», es decir, terminado. Si además se desmonta sin caerse, se considera «descargado», lo que representa el mayor éxito para la colla y la suma de un mayor número de puntos en las competiciones.
Cada una de las construcciones tiene un nombre en función del número de pisos y personas por piso que la forman. Así, entre las más famosas y difíciles destacan el 3 de 10 amb folre i manilles, de 10 pisos; el 5 de 9 amb folre, conocido como «la catedral» por su estructura ancha y espectacular; o el 4 de 9 amb folre i manilles, una estructura de gran complejidad técnica que requiere cientos de personas en la base. Estas construcciones requieren una coordinación extrema, entrenamiento y confianza absoluta entre los miembros de la colla.
La vestimenta y la seguridad
La vestimenta y la seguridad juegan un papel fundamental para garantizar tanto el éxito de la construcción como la protección de los participantes y el espectáculo. Así, los castellers visten una camisa del color de cada colla (por ejemplo, la de la Vella dels Xiquets de Valls es rosa, mientras que los de la Joves visten de rojo), pantalones blancos, una faja negra y, en muchos casos, un pañuelo.
La faja es uno de los elementos de seguridad más importantes: se enrolla firmemente alrededor de la cintura y cumple la función de proteger la zona lumbar, servir de punto de apoyo para los escaladores y ayudar a mantener la postura durante el esfuerzo. Los miembros que forman la base, la pinya, actúan como soporte estructural y también como colchón humano en caso de caída. Además, los niños que coronan las torres utilizan casco obligatoriamente desde hace años, lo que ha disminuido significativamente las lesiones.
Las fiestas con los castells más reconocidos
Entre las celebraciones más destacadas se encuentran las Fiestas de Santa Úrsula, en Valls; las de Santa Tecla en Tarragona; o la Diada de Sant Félix en Vilafranca del Penedés. Especial es también el Concurs de Castells de Tarragona, que reúne a las mejores colles cada dos años.
Las fiestas de Santa Úrsula en Valls
Se celebra todos los años alrededor del 21 de octubre, día de Santa Úrsula.
La Feria de Santa Úrsula en Valls es una de las citas más importantes de Cataluña, ya que marca el final del calendario tradicional de castells. El evento central es la jornada castellera en la plaza del Blat, donde compiten las dos agrupaciones locales: la Colla Vella dels Xiquets de Valls y la Colla Joves Xiquets de Valls. Ambas entidades son las más antiguas y veteranas del sector, atrayendo cada año a miles de espectadores de toda la región.
Desde el año 2012, la festividad incluye el Fòrum Casteller, una feria especializada que analiza la técnica y actualidad del mundo de las torres humanas. Considerada la «madre de todas las diadas», esta celebración es fundamental para entender la evolución y la rivalidad histórica que define a los castells actuales.
Además de Santa Úrsula, Valls cuenta con otras fechas importantes en su calendario: Sant Joan (24 de junio), que inaugura la temporada de grandes construcciones y en la que se realiza la Completes, una actuación nocturna con pilares caminantes; y el Firagost (primer miércoles de agosto), una jornada laborable vinculada a la feria del campo que sirve como termómetro de máximo nivel antes del verano.
La fiesta de Santa Tecla en Tarragona
Se celebra todos los años alrededor del 23 de septiembre, día de Santa Tecla.
Las Fiestas de Santa Tecla en Tarragona son una de las fiestas mayores más emblemáticas de Cataluña. Su momento más singular es el Pilar Caminant, donde las cuatro collas de la ciudad cargan un pilar de cuatro pisos que debe recorrer la distancia desde las escaleras de la Catedral hasta el Ayuntamiento. Es una prueba de resistencia y equilibrio única, ya que los castellers deben descender peldaños y avanzar por calles estrechas manteniendo la estructura estable durante más de 500 metros.
Durante las Fiestas se celebran la Diada de Santa Tecla y la de Santa Tecla el Vesper (el domingo anterior), en las que compiten en la plaza central las cuatro agrupaciones locales (Xiquets de Tarragona, Jove de Tarragona, Xiquets del Serrallo y Castellers de Sant Pere i Sant Pau), junto con alguna invitada de calidad, ofreciendo un espectáculo de máxima rivalidad donde se ven algunas de las torres más altas del año.
Concurso de Castells de Tarragona
Se celebra cada 2 años, los años pares, a principios de octubre.
El Concurs de Castells de Tarragona es el evento competitivo más importante y atrae a miles de espectadores. Cada dos años, divididas en 3 jornadas de actuación, reúne en la Tarraco Arena Plaça a las mejores collas del momento, que compiten por conseguir las construcciones más complejas, obtener la máxima puntuación según un sistema establecido y ganar así el concurso. Su primera edición se celebró en 1932 y actualmente acoge a las 42 mejores agrupaciones del ranking.
El concurso destaca por su alto nivel técnico y por la intensidad competitiva, ya que las colles preparan durante meses sus mejores castells para esta cita. Participan agrupaciones de toda Cataluña, incluyendo algunas de las más destacadas como las collas Vella dels Xiquets de Valls, la Colla Joves Xiquets de Valls o los Castellers de Vilafranca, que suelen protagonizar las actuaciones más espectaculares.
Más allá de la competición, el Concurs de Castells es también una gran celebración de la cultura catalana y de los valores asociados a los castells, como el trabajo en equipo, el esfuerzo y la superación. De hecho, las collas rivales suelen apoyarse mutuamente en la construcción de las bases o pinyas del castillo.
La Diada de Sant Fèlix en Vilafranca del Penedès
Se celebra todos los años el 30 de agosto, día de San Félix de Roma.
La plaza de la Vila de Vilafranca del Penedès acoge la Diada de Sant Fèlix, una de las fiestas más prestigiosas y selectas del calendario. A diferencia de otras jornadas, no actúan todas las agrupaciones locales por derecho propio, sino que los organizadores invitan específicamente a las cuatro mejores collas del momento o de la temporada anterior. Esto garantiza un nivel técnico insuperable y la ejecución de los castells de máxima dificultad.
Esta festividad destaca por su ambiente de máxima exigencia y su formato tradicional de tres rondas más una de pilares. Es el escenario donde históricamente se han roto los límites de lo posible, convirtiéndose en un gran escaparate anual donde los Castellers de Vilafranca, siempre entre los primeros del ranking, ejercen de anfitriones frente a sus rivales más directos.
Fiesta Mayor de Terrassa
Se celebra todos los años el primer domingo de julio.
La Festa Mayor de Terrassa enfrenta a dos de las agrupaciones más potentes del mundo: los Minyons de Terrassa (de camisa malva) y los Castellers de Terrassa (de camisa azul turquesa). Al ser una de las primeras grandes actuaciones del verano, suele ser el escenario donde se ven los primeros castells de gama extra de la temporada, marcando el nivel técnico que definirá los meses siguientes.
El epicentro de la jornada es la Raval de Montserrat, una plaza con una acústica y un ambiente únicos donde la rivalidad local impulsa a ambas collas a superar sus propios límites. Para los Minyons, esta plaza es históricamente sagrada, ya que en ella han roto récords mundiales y han descargado construcciones legendarias, consolidando a Terrassa como una de las capitales indiscutibles del universo casteller.
Referencias
La primera danza valenciana documentada celebrada en Cataluña fue en 1688 en Bràfim (Tarragona).
En Jordi BERTRAN: Breu història dels castells i la muixeranga als Països Catalans. Editorial Pagés, 2019.La Muixeranga fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2011. Todavía hoy se celebra en el municipio de Algemesí en las fiestas locales en honor a la Virgen de la Salud.
Alexandre CERVELLÓ: Els orígens del fet casteller: del ball de valencians als Xiquets de Valls: del segle XVIII al 1849. Cossetania, 2017.
Según A. CERVELLÓ [en el libro de la nota anterior], lo acredita un recibo fechado el 7 de febrero de 1791, en el que el rector de Valls realiza el pago de una prenda de ropa para los «Nois dels castells», una colla que habría actuado cinco días antes en las fiestas patronales.
En su origen tenían otros nombres, que han ido evolucionando hasta los actuales. Así, la Colla Vella se fundó con el nombre de Colla dels Pagesos (que surgió a su vez del grupo Nois dels castells), y la actual Colla Joves es la sucesora de la Colla dels Menestrals.
En 1993, los Minyons de Terrassa logran el primer castell de 9 pisos de la llamada «gama extra», los de mayor dificultad. Y en 1998 se consiguen los primeros castillos de 10 pisos.
En esta página puedes consultar todo el calendario oficial.
El lema tiene su origen en una canción compuesta en 1867 por Josep Anselm Clavé y titulada Los Xiquets de Valls. En ella se incluían los siguientes versos: "¡Qué gatsara, qué delicia / Causan en el pueblo los toros niños, / Cuando hacen alarde de su pericia, / Fuerza, equilibrio, valor y sensatez!".
Este nombre proviene del primer «enxaneta» documentado de la historia, Jaume Fuster Foguet, que era conocido con este apodo, y que habría formado parte del Ball de Valencians Vallenc durante la década de 1770.
En A. CERVELLÓ: Els orígens del fet casteller: del ball de valencians als Xiquets de Valls: del segle XVIII al 1849. Cossetania, 2017.