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Fecha del Miércoles de Ceniza
El Miércoles de Ceniza está programado en las siguientes fechas:
- miércoles 18 de febrero de 2026
- miércoles 10 de febrero de 2027
- miércoles 1 de marzo de 2028
La fecha es variable, cada año la fiesta tiene lugar 46 días antes de Pascua.
Origen del Miércoles de Ceniza
El Miércoles de Ceniza es una celebración cristiana que marca el inicio de la Cuaresma, un período de 40 días de preparación espiritual antes de la Pascua. Se trata de una celebración fundamental en el calendario litúrgico católico y su origen está profundamente ligado a la evolución de la Iglesia y sus prácticas penitenciales. Es, además, el día que sigue al Martes de Carnaval, con el que está íntimamente ligado en la tradición española y que en muchas localidades tiene un marcado carácter festivo y popular.
La ceniza y su uso religioso desde la Antigüedad
Etimológicamente, ceniza significa «polvo». Es decir, el residuo que queda al extinguirse el fuego. Pero al mismo tiempo, de ese polvo que parece el final, quedan los rescoldos que son el principio. ¿Os suena el Ave Fénix? En la mitología primitiva, éste resurge de la ceniza a una nueva vida. Las cenizas tienen sentido simbólico de muerte y caducidad, de humildad y penitencia. Pero al mismo tiempo, de resurgimiento y nueva vida.
El simbolismo de la ceniza es milenario. En la mayor parte de las civilizaciones antiguas, como la egipcia o la griega, las personas se cubrían la cabeza con ceniza para expresar su duelo, culpa o penitencia1. Hoy en día, los yoguis hindúes todavía cubren su cuerpo de ceniza para mostrar su renuncia al mundo.
También el Antiguo Testamento registra costumbres hebreas de este tipo y de otros pueblos del Antiguo Oriente Próximo. En el libro del Génesis, pasaje 3:19, aparece la célebre frase «polvo eres y en polvo te convertirás», que sigue usándose durante la imposición de la ceniza y subraya el simbolismo de la mortalidad humana. Así, cubrirse con ceniza y cilicio, una vestimenta hecha con un material áspero, era una práctica habitual entre los judíos como signo de arrepentimiento, duelo o humildad2.
La instauración del Miércoles de Ceniza
Los primeros cristianos continuaron utilizando la ceniza como un signo externo de arrepentimiento. Ya en el siglo II, Tertuliano3, uno de los primeros padres de la Iglesia, mencionaba que la confesión de los pecados debía ir acompañada de yacer en cilicio y ceniza.
Y efectivamente, el rito específico de la imposición de la ceniza, acto central del Miércoles de Ceniza, tiene su origen más directo en la práctica de la penitencia pública. En la Iglesia primitiva, los pecadores que deseaban reconciliarse con la comunidad antes de la Pascua se presentaban el primer día de Cuaresma cubiertos con cilicio y ceniza, lo que les daba el nombre de «penitentes».
La duración de la Cuaresma se fijó en 40 días en el siglo IV, en el Concilio de Nicea4. A partir de entonces, tanto el ayuno como la imposición de las cenizas fueron generalizándose cada vez más entre todos los fieles, no sólo los penitentes. Finalmente, se considera que fue alrededor del siglo XI cuando la Iglesia en Roma impulsó su uso litúrgico universal al inicio de la Cuaresma, bajo el gobierno del papa Urbano II5.
El origen del entierro de la sardina
El Miércoles de Ceniza marca también el fin de las fiestas del Carnaval. Aparece así de nuevo el sentido de la ceniza como final y resurgimiento a la vez. Esta fecha establece un profundo contraste entre el desenfreno, el bullicio y los excesos festivos que culminan la noche anterior (Martes de Carnaval), y el inicio de un tiempo de penitencia, recogimiento, sobriedad y sacrificio con la Cuaresma.
Este paso se simboliza en muchas regiones de España con el tradicional «Entierro de la Sardina» que se celebra el Miércoles de Ceniza como cierre humorístico y simbólico del periodo carnavalero. No es una ceremonia religiosa en sí misma, sino una tradición popular festiva que convive con ella, mezclando humor, crítica social y sátira. Se trata, ni más ni menos, que del cortejo fúnebre de una sardina que suele quemarse al final.
El origen del Entierro de la Sardina es incierto. Algunos autores señalan que podía ser una referencia a un trozo de panceta o tocino («la sardina») que se consumía en los almuerzos de los trabajadores antes de la prohibición cuaresmal6 en Madrid. También en otras regiones incluso se enterraba un espinazo o canal de cerdo llamado «sardina» por su forma o porque ese término se usaba coloquialmente para referirse a partes del cerdo7.
Pero la teoría más popular se remonta al reinado de Carlos III en el siglo XVIII en Madrid. El rey, para celebrar la Cuaresma, habría ofrecido sardinas al pueblo. Sin embargo, debido al largo viaje desde la costa, el pescado llegó podrido y con un fuerte hedor. Mandó entonces enterrarlas en la ribera del río Manzanares, y en un acto de humor y protesta, los madrileños decidieron celebrar un cortejo fúnebre de burla para acompañar el entierro.
Celebración del Miércoles de Ceniza
El aspecto religioso del Miércoles de Ceniza es uniforme en toda España, siguiendo el rito católico. Sin embargo, la fiesta que señala el final del Carnaval, el Entierro de la Sardina, varía un poco según las regiones, aunque el desfile de la sardina coincide en casi todas como el evento central.
Celebración religiosa
El Miércoles de Ceniza es el inicio de la Cuaresma, y como tal, los actos religiosos subrayan el carácter de recogimiento del día y refuerzan la preparación espiritual para la Semana Santa. Muchos creyentes realizan ayuno y es obligatorio acudir a la misa, prácticas que refuerzan el sentido espiritual del día e invitan a iniciar la Cuaresma con una actitud de sobriedad, oración y caridad.
En España, esta celebración se vive principalmente en el ámbito parroquial y comunitario, con una notable participación de los fieles, lo que refleja el arraigo histórico de la tradición católica en la vida religiosa del país. El evento principal es la misa, que en algunas localidades se acompaña de una procesión por los alrededores de la iglesia. En todo caso, el rito más característico de este día es la Imposición de la ceniza durante la misa.
Al final de su homilía, el sacerdote rocía la ceniza con agua bendita y a continuación traza una cruz con ceniza en la frente de los fieles que lo desean mientras recita un versículo del Génesis, el célebre pasaje 3:19: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, de la que fuiste tomado; porque polvo eres y al polvo volverás”8.
La ceniza utilizada proviene de la quema de las palmas y ramos bendecidos en la celebración del Domingo de Ramos del año anterior, simbolizando el ciclo de la vida, la muerte y la resurrección.
Celebración del Entierro de la sardina
Las celebraciones del Entierro de la Sardina durante el Miércoles de Ceniza suelen combinar elementos carnavalescos, satíricos y teatrales. En la mayoría de ciudades que lo celebran, se trata de un desfile carnavalesco que parodia un cortejo fúnebre. La celebración culmina con la quema de una figura simbólica que es la sardina.
Además de las charangas y comparsas que acompañan al cortejo fúnebre, suele haber otros elementos comunes entre casi todas las celebraciones de esta fiesta:
- El séquito «de risa» que acompaña a la sardina: Los participantes se disfrazan de viudas, plañideras o personajes de luto con vestimentas negras exageradas, a menudo con pelucas y gestos dramáticos que provocan risa en lugar de pena.
- La lectura del Testamento: Antes del entierro o la quema, se suele leer un testamento irónico y humorístico del difunto «Don Carnal» o de la propia sardina, donde se hacen críticas sociales y políticas sobre los acontecimientos del último año.
- La quema de la sardina: La figura de la sardina, normalmente de cartón o madera, es llevada en una carroza o ataúd y finalmente es quemada en una hoguera.
La celebración termina en muchas ciudades con fuegos artificiales, siendo este el colofón a las fiestas carnavalescas.
Fiestas destacadas del Entierro de la Sardina en España
El Entierro de la sardina se celebra en muchas localidades españolas, como en Madrid, Cádiz o en las Islas Canarias, siempre el Miércoles de Ceniza. Pero por encima de todas está la celebración de la ciudad de Murcia, declarada de Interés Turístico Internacional, que destaca por su originalidad y por su fecha de celebración…
Murcia
El Entierro de la Sardina de Murcia es, sin duda, el más espectacular y peculiar de todos los que se celebran en España. Su fecha no coincide con el tradicional Miércoles de Ceniza, sino que se celebra en primavera, después de la Semana Santa, el sábado siguiente al Domingo de Resurrección. Simboliza lo contrario que el Miércoles de ceniza: el triunfo de Don Carnal sobre Doña Cuaresma, es decir, la vuelta a la alegría tras el recogimiento de la Semana Santa. Es una celebración de la llegada del buen tiempo y la primavera.
El origen de la fiesta se remonta a 1851 y a un grupo de estudiantes murcianos. Ese año, coincidiendo con el Miércoles de ceniza, estos estudiantes quisieron reproducir la fiesta que habían visto en Madrid, y ataviados con capuchones negros y utensilios de cocina recorrieron las calles de la ciudad portando un féretro a hombros con la Sardina dentro para finalmente quemarla.
La fiesta llamó tanto la atención entre los vecinos y gobernantes que siguió presentándose los años siguientes. Tras algunos años de interrupción, es finalmente en 1899 cuando se establece su celebración tras la Pascua, para hacer coincidir en la misma semana festiva el Entierro de la Sardina con la otra gran fiesta de la ciudad, el Bando de la Huerta, reduciendo sus costes de celebración9.
La festividad consta de varios eventos que se celebran durante toda la semana, organizados por la treintena de «agrupaciones sardineras» de la ciudad. Hay pasacalles y la noche anterior al desfile, desde el balcón del Ayuntamiento, se lee el Testamento de Doña Sardina, en el que se comentan con mucho humor los hechos de la actualidad política y social.
El sábado tiene lugar el evento principal, el entierro. El desfile es una cabalgata de varios kilómetros de longitud con charangas, comparsas y grupos de animación que preceden a las carrozas de los sardineros, dedicadas a los dioses del Olimpo y desde donde se lanzan al público miles de juguetes10. El cortejo finaliza ya de madrugada en la plaza del Ayuntamiento, donde se quema la figura de la sardina en medio de un espectáculo de fuegos artificiales.
Madrid
La celebración del Entierro de la Sardina en Madrid se celebra el día exacto del Miércoles de Ceniza y su origen se remonta al menos al siglo XIX, al célebre episodio de las sardinas de Carlos III11. Tras perder relevancia con el tiempo, hoy en día, la tradición, ya recuperada en el calendario festivo de la ciudad, es mantenida y organizada por la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina12, que se encarga de realizar el cortejo fúnebre y la quema en la Dehesa de la Villa.
El evento central es el desfile. En él los miembros de la Cofradía van ataviados con túnicas negras y a veces llevan el rostro cubierto (como penitentes), pero con un tono completamente burlesco. La comitiva va acompañada de viudas y plañideras que simulan el llanto y el dolor por la pérdida de la «sardina», una gran figura de cartón-piedra o tela, que es transportada en parihuelas (como un féretro) o en una carroza.
Al final del desfile, que recorre una multitud de calles, se procede al simbólico entierro de la sardina, a veces enterrándola primero y luego quemándola, o al revés, enterrando sus cenizas. La fiesta termina con una verbena animada por comida y música.
Islas Canarias
El Entierro de la Sardina de Santa Cruz de Tenerife es el más conocido de las islas. A diferencia del desfile de otras localidades españolas, se trata de un cortejo fúnebre totalmente irreverente. El luto es parodiado por miles de personas, la mayoría hombres vestidos de «viudas desconsoladas» con ropa interior femenina, tacones y pelucas, que lloran de forma exagerada y grotesca por la muerte de Don Carnal, y otros muchos vestidos de papas, obispos y monjas como burla a la Iglesia y el período de recogimiento que comienza.
La figura de la sardina, normalmente enorme y muy elaborada, es llevada en procesión, en una carroza o en andas, hasta el muelle en donde es quemada. La fiesta concluye con fuegos artificiales.
La celebración también es destacada en otros puntos de las Islas Canarias, como la vecina localidad tinerfeña Puerto de la Cruz, donde la sardina es sustituida por otro pescado, el «chicharro», el pez emblemático de la zona. O Las Palmas de Gran Canaria, en donde la quema de la sardina que clausura el Carnaval es una fiesta llena de música y jolgorio.
Valdepeñas (Ciudad Real)
El Entierro de la sardina de Valdepeñas destaca por la peculiaridad de la importante figura de la sardina. Aquí no se trata solo de un pez, sino que recibe un título nobiliario y se relaciona con el río local: «Doña Sardina Arenque del Jabalón».
Este título nobiliario está cargado de simbolismo para marcar la transición entre la alegría del Carnaval y la seriedad de la Cuaresma. Así, el arenque es un pescado en salazón, muy consumido históricamente en Cuaresma, que refuerza el simbolismo del ayuno que se inicia. Y Jabalón, por su parte, es el río que pasa por la ciudad y el más importante de la comarca, vinculando la tradición directamente con la tierra.
Como en otros lugares, eso sí, el desfile está lleno de participantes que parodian a las viudas y plañideras, vestidos de luto y con ropa de época, que lloran, gritan y lamentan de forma cómica el final de la fiesta. La figura es incinerada en una hoguera y después hay una verbena para compartir las últimas viandas permitidas antes del ayuno cuaresmal.
Miguelturra (Ciudad Real)
También en Ciudad Real, el Entierro de la Sardina de Miguelturra es el punto final de sus Carnavales, que son de los más antiguos y reconocidos de la región. Aquí la sardina representa a «Perlé», que es el personaje central del Carnaval de Miguelturra, y con su quema en realidad se llora la muerte simbólica de Perlé.
La celebración en Miguelturra destaca por su organización y la participación de las Peñas, encargadas de la confección de las dos sardinas que se queman, una de 6 metros y otra de 1,80 metros para el carnaval infantil. Al final del desfile se otorgan premios a las «viudas» que mejor simulan el llanto, el desconsuelo y el luto durante el entierro, incentivando la teatralidad y el humor negro.
La sardina es finalmente incinerada en una gran hoguera, en la Plaza de España del pueblo, mientras los participantes gritan y lanzan lamentos finales. Tras la quema se celebra una sardinada popular, un último acto de indulgencia antes de los rigores de la Cuaresma.
Referencias
LEON-DUFOUR, X: Vocabulario de teología bíblica. Editorial Herder, 2005.
Por ejemplo, en Jonás 3:6, se cuenta cómo el rey de Nínive “se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio, y se sentó sobre ceniza” para mostrar su arrepentimiento de profesar otras creencias distintas a la «religión verdadera». O en Job 42:6, en el que éste dice «Me arrepiento en polvo y ceniza» para retractarse de cosas que habló y no comprendía.
Tertuliano: De Paenitentia (cap. XI). Tertuliano fue padre de la teología latina y un escritor prolífico, que defendió el cristianismo y sentó bases doctrinales clave en la Iglesia primitiva. Puedes saber más en este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Tertuliano
Para evitar que los domingos (día de celebración y descanso) contaran como días de ayuno, se pensó en adelantar el inicio al miércoles anterior al primer domingo de Cuaresma para completar exactamente los 40 días de ayuno. En FERNÁNDEZ, Quirino: El cálculo de la Pascua y nuestros calendarios. Estudio Agustiniano, 1982.
JUNGMANN, Josef A.: El Sacrificio de la Misa: su historia y significado. Ed. Herder, 1951.
El pescado (la sardina) es el alimento permitido y tradicional durante la Cuaresma, un período de ayuno y abstinencia de carne impuesto por la Iglesia. Elegir irónicamente una sardina para el entierro, o quemarla como culminación del desenfreno, es una burla satírica a la penitencia que comienza.
CARO BAROJA, Julio: El Carnaval (Análisis histórico-cultural). Taurus, 1979.
La celebración del rito sigue el Misal romano. En lugar de esta frase, o junto a ella, puede decir el versículo de Marcos 1:15: «Conviértete y cree en el Evangelio».
PÉREZ CRESPO, Antonio: El Entierro de la sardina y el Bando de la Huerta en el siglo XIX. Ed. Almudí, 1998.
Al principio se repartían flores y caramelos, pero la competencia entre las agrupaciones sardineras por lograr una mayor originalidad y atracción fue derivando en el reparto de juguetes de toda clase que se realiza hoy día.
La fama y antigüedad de la fiesta en Madrid se atestigua en la pintura «El entierro de la Sardina» (hacia 1815-1819) de Francisco de Goya, donde se puede ver el ambiente festivo y grotesco del desfile.