Carnaval 2026, 2027 y 2028 en España

Fecha del Carnaval

El Martes de Carnaval está programado en las siguientes fechas:

La fecha puede variar. Normalmente cae 47 días antes de Pascua.

Origen del Carnaval

El Carnaval es una de las celebraciones más antiguas y arraigadas del calendario festivo español. Su origen se remonta a antiguas celebraciones paganas del fin del invierno y luego se une a la religión cristiana, como antesala de la Cuaresma.

En España, el carnaval es la fiesta popular por excelencia, en la que todo el mundo participa, tanto los niños como los adultos. La festividad ha evolucionado a lo largo de los siglos hasta convertirse en un mosaico de tradiciones únicas, intensas y, a menudo, satíricas, que se viven con fervor desde el Atlántico hasta el Mediterráneo. Desfiles, música, concursos de comparsas o chirigotas, personajes destacados en cada región… todo tiene cabida en el Carnaval.

Las fiestas de Carnaval se celebran cada año en el mes de febrero y abarcan varios días e incluso semanas. Aunque su fecha es variable, eso sí, el día grande es el Martes de Carnaval, la víspera del Miércoles de Ceniza que marca su final y en el que se celebra el «entierro de la sardina». Dicha fecha se calcula restando 40 días al Domingo de Ramos.

Un origen pagano

Si hoy el Carnaval precede a la Cuaresma cristiana, sus orígenes hay que buscarlos mucho antes en el tiempo. ¿Sumeria, Grecia, Roma…? Los antropólogos sitúan su origen en distintas culturas y lugares, que coinciden sin embargo en un mismo punto temporal: el tránsito del invierno a la primavera.

Aunque no puede asegurarse como el origen real del carnaval, ya la antigua civilización Sumeria de hace 5000 años celebraba un ritual al final del invierno para pedir buenas cosechas. Después esta tradición pasó a Egipto, donde sus habitantes consagraban estos días a Apis, el dios asociado a la fertilidad, buscando igualmente que esta celebración rebosante de alegría bendijera sus campos.

Sí son más cercanos los ritos relacionados con Dionisos en el mundo griego, algunas festividades celtas precristianas o festividades romanas tales como las Bacanales o las Lupercalia. Curiosamente, en la mitología griega aparece la figura de Momo, un dios menor que era la personificación del sarcasmo, la burla y la crítica, tan presentes en las actuales fiestas de carnaval.

La fiesta de las Saturnales en la Antigua Roma.
La fiesta de las Saturnales en la Antigua Roma. The New York Public Library

Pero es precisamente otra fiesta romana, las Saturnales, en honor al dios Saturno, la que muchos especialistas consideran como el origen del Carnaval más seguro. Durante las Saturnales, se decretaba una suspensión temporal del orden social: los amos servían a los esclavos, se permitían las apuestas, y la crítica social y la burla eran aceptadas1.

Además, en las Saturnales, por la noche los siervos, esclavos y el pueblo llano invadían las calles vestidos con ropas de colores y máscaras, y se libraban a todo tipo de diversiones. Entre ellas destacaba la elección de un rey bufo que gobernaba durante las fiestas y presidía los banquetes y bailes populares. Esto enlaza con la tradición de los disfraces y con la existencia de ciertos personajes que todavía hoy protagonizan el carnaval en algunas ciudades.

La religión cristiana se apodera de la fiesta

Durante la Edad Media, en vez de erradicar estas populares celebraciones paganas, la Iglesia Católica adoptó muchas de ellas adaptándolas a su propia liturgia. Así, por ejemplo, hizo coincidir los ritos carnavalescos con festividades de santos.

El período de excesos del Carnaval fue estratégicamente situado justo antes de la Cuaresma. Y precisamente por eso su auge empezó a crecer más y más: un período de permisividad y libertad moral y ética que había que disfrutar antes de la llegada de la Cuaresma, un tiempo de recogimiento, abstinencia y ayuno. En resumen, dos personajes enfrentados: Don Carnal (el exceso y la fiesta) y Doña Cuaresma (el sacrificio y la devoción).

Pero Dios lo veía todo. O casi todo. Por eso, dice la tradición que para mantener el anonimato y no ser reconocidos entre la juerga y el bullicio, la gente cubría su rostro con máscaras y se vestía con disfraces2. Esta práctica llegó a su máximo esplendor en las cortes europeas del Renacimiento, sobre todo en Italia. En Venecia y en Florencia el Carnaval era una fiesta muy refinada que se celebraba con danzas, desfiles y espectaculares vestidos.

Las fechas del carnaval varían cada año porque se establecen en función de la Semana Santa cristiana. La fecha de la Semana Santa viene determinada por la luna: la Pascua se celebra el primer domingo después de la primera luna llena de primavera. Así, de acuerdo con la liturgia, Carnaval se celebra 40 días antes del Jueves Santo.

Carnaval (1914).
Carnaval (1914). Trencadís - The Municipal Library Network of the Diputació de Barcelona, Spain - Public Domain.
Carnaval (1914).
Carnaval (1914). Trencadís. The Municipal Library Network of the Diputació de Barcelona, Spain - Public Domain.
Carnaval.
Carnaval. Trencadís. The Municipal Library Network of the Diputació de Barcelona, Spain - Public Domain.
Carnaval.
Carnaval. Trencadís. The Municipal Library Network of the Diputació de Barcelona, Spain - Public Domain.

¿De dónde viene la palabra «carnaval»?

Como la propia fiesta, el origen de la palabra «carnaval» tampoco está claro. Se acepta que es un italianismo que viene del latín «carnem levare», es decir, «quitar la carne». Efectivamente, la Cuaresma cristiana es un período de abstinencia, en un doble sentido, tanto literal de comer carne, que se consideraba un exceso, como de abstinencia sexual.3

En el siglo XIX el historiador Jacob Burckhardt defendía que «carnaval» derivaba de «carrus navalis», expresión que designaba una procesión de máscaras que se celebraba en Egipto en honor a la diosa Isis y que terminaba con la botadura de un barco con ofrendas que daba comienzo a la temporada de navegación. Esta tradición la exportaron los romanos y así llegó hasta nuestros días.

En España, el nombre con el que se conocía al carnaval en la Edad Media era «carnestolendas» y «antruejo». El primero, de probable origen latino-mozárabe, hacía referencia al fin o «corte» de lo carnal antes de la Cuaresma. Y el de «antruejo», procedente del latín «introtius» o del castellano temprano «entroydo»4 significaba la «entrada» en el tiempo de la Cuaresma.

Celebración del Carnaval

En España el Carnaval se vive de múltiples maneras. Las tradiciones varían mucho de unas regiones a otras: tradiciones urbanas y rurales, sátiras y ritos antiguos, música y desfiles, disfraces y máscaras… Aunque en todas ellas se mantiene el espíritu transgresor, crítico y de diversión que caracteriza al Carnaval desde sus orígenes.

Igualmente la duración del Carnaval en España varía mucho según la región y pueden durar hasta más de un mes si se incluyen los actos previos, como el «Concurso de agrupaciones» en Cádiz o las «fases» (Fareleiro, Boteiro, etc.) de los carnavales gallegos de Laza o Verín. Eso sí, en cualquier caso, los días grandes se concentran siempre en la semana anterior al Miércoles de Ceniza.

Un inicio… y un final: el entierro de la sardina

Aunque la fiesta tiene sus propias especificidades en cada región y casi cada localidad, hay una serie de eventos que se repiten. El primero, el pregón oficial de Carnaval,que marca el inicio de las festividades. Normalmente suele celebrarse al inicio de la semana grande, cuando se concentran los actos centrales. Una personalidad local es el encargado de pronunciarlo y suele estar lleno de humor, ironía y referencias a la actualidad.

Después se celebran los principales actos: los desfiles y cabalgatas con los personajes principales, y los concursos de disfraces o chirigotas. También las verbenas con baile y degustación de platos, música, y las actuaciones de murgas y comparsas llenas de humor.

Entierro de la sardina.
Entierro de la sardina. Benetússer Hoy / CC-BY 2.0

El imperdible evento final es el Entierro de la Sardina, que simboliza el fin de los excesos y la llegada de la Cuaresma. Se trata de una procesión fúnebre satírica en la que se entierra o, más generalmente, se quema simbólicamente una sardina (o una figura que la representa). En otros sitios se quema a Momo u otros personajes cómicos o figuras locales, o hay fuegos artificiales.

La pervivencia de antiguas figuras

Don Carnal y Dona Cuaresma.
Don Carnal y Dona Cuaresma. Lauren Manning / CC-BY 2.0

Figuras y ritos tradicionales actúan como maestros de ceremonias y símbolos de la fiesta. Así, en algunos lugares de España sigue estando presente Momo, el dios grecolatino del sarcasmo y la burla, que a menudo es coronado como el Rey del Carnaval. De hecho, en muchos sitios el final de la fiesta se simboliza con la «quema de Momo», como en los Carnavales de Cádiz.

También hay otros personajes, como Don Carnal y Doña Cuaresma que se enfrentan alegóricamente entre ellos en algunos lugares de Castilla-La Mancha, y en el que siempre gana Doña Cuaresma, marcando así el final de las festividades. Y otros personajes folclóricos son los «Zanpantzar» navarros o los «Cigarróns» gallegos, que simbolizan la permanencia de ritos agrícolas y de fertilidad precristianos en la festividad moderna.

Carnavales de Interés Turístico Internacional

Los Carnavales más conocidos por su originalidad, belleza y espectacularidad han sido declarados de Interés Turístico Internacional. Actualmente, en España son seis, entre ellos los de Cádiz (Andalucía), Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias) y Águilas (Murcia).

Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias)

Los Carnavales de Santa Cruz de Tenerife se consideran, junto con los de Río de Janeiro, entre los más espectaculares del planeta. Durante semanas, la isla se transforma en un escenario multicolor donde comparsas, murgas y reinas lucen trajes imposibles, repletos de lentejuelas, plumas y creatividad sin límites.

El eje central de las fiestas es el concurso de la Reina del Carnaval, donde las candidatas lucen fastuosos trajes de fantasía que pueden llegar a pesar hasta… ¡200 de kilos! Estos diseños, elaborados a lo largo de meses por diseñadores locales, requieren ruedas y estructuras complejas para poder ser portados.

La Reina del Carnaval de Tenerife.
La Reina del Carnaval de Tenerife. Tamara Kulikova / CC BY-SA 4.0

Una vez elegida la Reina, la fiesta se desborda en la calle. Las comparsas ponen el ritmo y el baile, mientras que las murgas cantan sus letras llenas de crítica social. La fiesta culmina en el Coso Apoteosis, el gran desfile final que atrae a miles de visitantes de todo el mundo. Tanta gente acude, que en 1987 se congregaron en la plaza principal más de 250.000 personas bailando al mismo tiempo, lo que le valió aparecer en el libro Guinness de los Récords.

Cádiz (Andalucía)

Carnaval de Cádiz.
Carnaval de Cádiz. Emilio J. Rodríguez Posada / CC BY-SA 2.0

El Carnaval gaditano, a diferencia del tinerfeño, no reside tanto en el disfraz, sino en el ingenio, la crítica y el humor desbordante de sus coplas. Es el Carnaval de las comparsas, coros y chirigotas que convierten la ciudad andaluza en el escenario de la fiesta más divertida de España.

Las agrupaciones de chirigotas, comparsas, cuartetos y coros se pasan meses preparando letras llenas de ingenio. Hablan de política, de la vida cotidiana, de lo bueno y lo malo… siempre con un toque de ironía y mucha gracia. El momento más esperado es la gran final del concurso oficial (el COAC) que se celebra en el Gran Teatro Falla, que muchos siguen como si fuera una liga de fútbol desde semanas antes.

Pero el carnaval no se queda en el teatro. En la calle, las agrupaciones callejeras, más informales y espontáneas, se mezclan con la gente, cantan a pie de acera y crean momentos inolvidables. Todo ello, además, con la celebración durante las semanas previas de otros eventos culinarios como la tradicional erizada o la ostionada popular.

Águilas (Murcia)

En el Carnaval de Águilas, en la Región de Murcia, dos tradiciones sobresalen: el lanzamiento de «cascarones» (huevos rellenos de confeti), y beber una poción mágica llamada «cuerva». Ambas formas son las más típicas de contagiar el espíritu del carnaval.

La fiesta gira en torno a una serie de figuras emblemáticas: la Musa, conocida como la reina del Carnaval; la Mussona, mitad humana y mitad animal que representa los carnavales antiguos de Águilas; y Don Carnal y Doña Cuaresma que se enfrentarán «a huevazos» en duelo la noche del sábado previo a los desfiles.

Xinzo de Limia (Galicia)

El Entroido de Xinzo, en la provincia de Ourense, es uno de los carnavales más ancestrales de España. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, es también el más largo, extendiéndose durante varios fines de semana.

Las figuras más emblemáticas de la fiesta son las Pantallas, que representan el orden y el espíritu de la fiesta. Ataviadas con máscaras, un traje típico y grandes cencerros, se dedican a correr por el pueblo, intimidando a los que no van disfrazados. ¡Y obligándoles a pagar una ronda en la taberna más cercana!

La fiesta se rige por un estricto calendario ritual que comienza tres domingos antes del Martes de Entroido. Y que no está exento de peligro… El domingo Fareleiro hay una batalla de harina; el siguiente domingo Oleiro, se lanzan «ollas» de barro (actualmente de plástico) llenas de agua o confeti, y el domingo Corredoiro es el preludio, con las primeras salidas oficiales de las Pantallas.

Badajoz (Extremadura)

El rasgo más distintivo del Carnaval de Badajoz son sus comparsas, que hacen del carnaval pacense un crisol de música, color y movimiento. Compuestas a veces por más de cien integrantes, estas agrupaciones dedican meses a preparar elaborados disfraces temáticos y, sobre todo, coreografías complejas y la música de percusión que las acompaña.

El Gran Desfile de Comparsas del Domingo de Carnaval es el evento central, atrayendo a miles de espectadores que llenan las avenidas para ver la batalla de ritmo, vestuario y coordinación.

El otro pilar principal de la fiesta es el Concurso de Murgas, que reúne a grupos cargados de ingenio y humor, parecidos a los grupos del carnaval de Cádiz. Sus letras combinan crítica social, actualidad y parodia, y llenan hasta arriba el Teatro López de Ayala.

Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias)

Su primera mención histórica data de 1574, vinculada a las festividades de la fundación de la ciudad. Hoy, el rasgo más distintivo del Carnaval de Las Palmas es la Gala Drag Queen, que se celebra desde 1998 y le ha dado su reconocimiento internacional. En este evento, los concursantes, ataviados con plataformas imposibles y maquillajes impactantes, ofrecen un espectáculo que combina acrobacias, humor y deslumbrantes disfraces de fantasía.

El Carnaval se remata con la Gran Cabalgata, un desfile multitudinario que recorre más de 7 kilómetros por la ciudad, y los famosos mogollones, fiestas callejeras masivas que se prolongan hasta el amanecer en la zona del Puerto y Las Canteras.

Cada año se elige un tema diferente, lo que ofrece una identidad única a cada edición y permite a artistas, participantes y público sumergirse en nuevas historias visuales.

Otros carnavales de España

Otros muchos carnavales en España conservan preciosamente los rituales más arcaicos, donde la tradición y los personajes ancestrales son los protagonistas. Aquí tienes algunos ejemplos:

Laza, Verín y Viana do Bolo (Galicia)

Peliqueiros de Laza
Peliqueiros de Laza Ramon Piñeiro / CC BY-SA 2.0

Un poco parecidos a los de su localidad vecina de Xinzo, los Carnavales de Laza, Verín y Viana do Bolo reúnen algunas de las tradiciones más antiguas relacionadas con el Entroido. Arrancan con una batalla campal de harina y siguen con una pintoresca guerra con trapos llenos de barro y con la llegada de un vecino disfrazado con una cabeza bovina, que arroja al público hormigas rabiosas.

Cuentan con personajes propios, como los «peliqueiros», los «cigarrones» y los «boteiros», ataviados con ropas vistosas, grandes máscaras de madera y una ristra de cencerros a la cintura, que se encargan de animar el festival.

Isla de La Palma (Islas Canarias)

Esta fiesta rinde homenaje y a la vez caricaturiza a los emigrantes palmeros que regresaban de las Américas (especialmente de Cuba) a finales del siglo XIX y principios del XX, mostrando una riqueza a menudo exagerada. Las mujeres se adornan con joyas y visten sus más elegantes vestidos blancos, mientras que los hombres llevan trajes de lino y sombreros, indicando con su apariencia que les fue bien en ultramar.

El acto más espectacular es la Batalla del Talco. A lo largo del día, amenizados con música, la gente se lanza grandes cantidades de polvos de talco unos a otros, cubriendo las calles y a los participantes con una espesa niebla blanca.

Bielsa (Huesca)

El Carnaval de Bielsa comienza con un muñeco hecho con ropas viejas rellenas de paja llamado Cornelio Zorrilla. Este bandido encarna todos los males y será juzgado, colgado de la fachada del ayuntamiento y condenado a ser quemado en la hoguera.

Los jóvenes solteros se visten de diabólicos seres mitad hombre mitad macho cabrío. Cubiertos por una gran piel, se tiznan la cara con hollín y aceite y recorren las calles del pueblo asustando a los niños con el ruido de sus cencerros. Por su parte, las jóvenes del pueblo encarnan a «las madamas», vestidas elegantemente y que intentan proteger a los niños.

Otros personajes son el oso, protagonista de numerosas leyendas de los pueblos pirenaicos, que despierta de su letargo para anunciar el fin del invierno y su domador, así como una anciana que carga a sus espaldas a un hombre, una ancestral parodia del machismo.

Diabólicos seres mitad hombre mitad macho cabrío.
Diabólicos seres mitad hombre mitad macho cabrío. Teresa Lomas / CC-BY 2.0

Cintruénigo (Navarra)

Las tardes del sábado y del domingo de Carnaval, los vecinos de esta localidad se visten de «zarramacos», típicos personajes armados con cualquier cosa que pueda manchar a quienes no van disfrazados: harina, serrín, azulete… El Zarramaco es un personaje que simboliza el espíritu del campo, la naturaleza salvaje y el caos festivo que precede al orden de la Cuaresma.

El Carnaval comienza con el pregón y el tradicional desfile de disfraces, pero es la aparición de los Zarramacos lo que dota a la fiesta de su carácter único y más primitivo.

Lanz (Navarra)

Miel Oxin en el carnaval de Lanz.
Miel Oxin en el carnaval de Lanz. JohnNewton8 / CC BY-SA 4.0

Cada martes de Carnaval, este pequeño pueblo de Navarra representa la captura, el juicio y la muerte en la hoguera del malvado bandido Miel Otxin, una tradición al parecer basada en hechos reales.

Se trata de un gran muñeco de 3 metros de altura con los brazos en cruz, al que acompañan un personaje gordo y torpe, Ziripot, un caballo llamado Zaldiko, y los agresivos lugareños, en una gran parodia en la que no falta la música del chistu y del tamboril. Tras ser capturado el Lunes, Miel Otxin es paseado por las calles de Lanz y ya el martes de Carnaval, la procesión termina en la plaza del pueblo con el muñeco ejecutado simbólicamente.

Llodio (País Vasco)

La Bruja de Lezeaga es el personaje principal del Carnaval de Llodio. Según la tradición esta bruja vivía en una cueva cercana y atraía con sus cantos y sus malas artes a los pastores del pueblo. Por eso las cuadrillas la capturan, la pasean y la condenan a morir en la hoguera cada año.

Durante el carnaval, comparsas recorren las calles llevando un muñeco que representa a la Bruja de Lezeaga. Las fiestas terminan con la quema de la Bruja como símbolo de la purificación previa al inicio de la Cuaresma.

Pontevedra (Galicia)

Un animal es el protagonista del Carnaval de Pontevedra. Se trata de un loro llamado Rovachol, que existió realmente hacia 1900. Fue la mascota del boticario, don Perfecto, y se hizo famoso por su ingenio y su descaro, soltando frases y comentarios políticamente incorrectos y muy divertidos, convirtiéndose en el «vecino» más parlanchín y crítico.

Su trágica muerte, se dice que por empacho de pasteles en pleno Carnaval, conmovió a la comarca. Se le organizó un velatorio y un multitudinario entierro, que se siguen representando todos los años durante las fiestas.

Santoña (Cantabria)

El Carnaval de Santoña destaca por su temática profundamente marítima y satírica. Su celebración gira enteramente en torno a la captura, el juicio y la muerte de un pez: el Besugo.

El protagonista del Carnaval es un enorme besugo enamorado, que rapta a una sirena y acaba siendo juzgado en el fondo del mar. Terminará condenado, ajusticiado y enterrado en un solemne funeral, al que acude una cohorte de murgas y comparsas, todas disfrazadas de diferentes peces.

Solsona (Cataluña)

El evento más conocido del Carnaval de Solsona es la Penjada del Ruc (Colgada del Burro), que simboliza el inicio del Carnaval. La tradición nace de una leyenda local que cuenta que un burro fue subido al campanario de la ciudad para comer las hierbas que allí habían crecido, con el resultado de que el animal murió ahorcado.

Para el Carnaval, se cuelga un muñeco de burro de trapo y cartón del campanario de la ciudad, al que le incorporan altavoces que simulan sus rebuznos. Este acto burlesco, lleno de cánticos populares y música de charanga, simboliza la transgresión de la norma y marca el momento en que el pueblo se entrega a la locura. Las fiestas concluyen con la quema del Rey Carnestoltes, que es el muñeco que encarna al espíritu de la fiesta y la burla.

Tarazona de la Mancha (Albacete)

Durante los seis días que duran sus fiestas, se alternan las comparsas y los pasacalles. El segundo sábado de Carnaval celebran su jornada más singular.

Para esta ocasión, el disfraz consiste en una manta sobre el cuerpo, una caja de cartón en la cabeza y una tela tapando la cara. En la mano llevan un matamoscas de colores y un frasco con agua de colonia o talco. Así ataviados, los participantes van diciendo a la gente que los mira: “¡Ay, qué tonto eres, que no me conoces!”.

Referencias

  1. Caro Baroja, Julio: El carnaval, Taurus, 1979

  2. La palabra disfraz procede de la voz freza= huella, pista, y la partícula negativa dis = borrar, quitar es decir: «Borrar las huellas».

  3. Flores Martos, J. A.: Etnografía crítica de Carnavales Americanos, Anales del Museo de América, 2001

  4. Emilio Martín Serna: https://www.emiliomartinserna.com/

Nuestras páginas que no te puedes perder