San Pedro 2026, 2027 y 2028

Fecha de San Pedro

La fiesta de San Pedro está programada en las siguientes fechas:

  • lunes 29 de junio de 2026
  • martes 29 de junio de 2027
  • jueves 29 de junio de 2028

La fecha es fija, el 29 de junio.

Origen de la festividad de San Pedro

La festividad de San Pedro, considerado por la Iglesia Católica como el primer Papa, constituye una de las celebraciones religiosas y populares más antiguas de España. Desde las rías gallegas hasta las costas del Mediterráneo y los pueblos del interior castellano, cada 29 de junio se conmemora el día de la muerte de San Pedro y San Pablo en el año 67.

Aunque hoy muchas celebraciones tienen un carácter lúdico y turístico, sus raíces se remontan a los primeros siglos del cristianismo y a la evolución cultural de la España medieval. Se trata de fiestas profundamente arraigadas en la tradición cristiana y vinculadas históricamente al mundo marinero, agrícola y festivo de la península ibérica.

El origen cristiano de la festividad: San Pedro, el primer Papa

San Pedro es una de las figuras principales en la tradición católica. Según los Evangelios, fue uno de los primeros discípulos llamados por Jesús y pertenecía a una familia de pescadores del lago de Galilea. Su oficio humilde y su cercanía constante a Cristo hicieron que Éste le otorgara una misión especial dentro de la comunidad de creyentes, según aparece en el Evangelio de Mateo (16:18-19):

«

«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia… y te daré las llaves del Reino de los Cielos (Jesucristo)».

La Iglesia católica interpretó estas palabras como la institución del liderazgo espiritual de Pedro sobre la comunidad cristiana. Además, el nombre «Pedro» procede del griego Petros, que significa «piedra» o «roca», símbolo de firmeza y fundamento sobre el que «edificar» la doctrinal1. A partir de esta interpretación teológica, Pedro fue considerado el primer obispo de Roma y, posteriormente, el primer Papa de la historia.

Las fuentes cristianas antiguas sostienen que Pedro viajó a Roma durante las primeras décadas de nuestra era para predicar el Evangelio, en un periodo especialmente difícil, marcado por las persecuciones contra los seguidores de Cristo bajo el gobierno del emperador Nerón. Tanto es así que la tradición afirma que Pedro murió martirizado en Roma, junto con San Pablo, probablemente en torno al año 64 o 67 d.C., crucificado cabeza abajo por petición propia, ya que no se consideraba digno de morir igual que Jesús.

Crucifixión de San Pedro (Caravaggio)
Crucifixión de San Pedro (Caravaggio) Public Domain via Wikimedia Commons

Muy pronto, la tumba atribuida a Pedro en la colina vaticana comenzó a ser venerada por los primeros cristianos. Hacia el siglo III existían celebraciones oficiales en Roma dedicadas a los apóstoles Pedro y Pablo, y la fecha del 29 de junio como su día conjunto aparece ya en el Depositio Martyrum2 del año 354. La elección de esta fecha no fue casual: el Imperio Romano celebraba ese mismo día la festividad de Quirino (el Rómulo divinizado), el fundador mítico de Roma. La Iglesia primitiva, en una hábil maniobra de sustitución cultural, reemplazó a los fundadores paganos de la ciudad por los «fundadores» de la Roma cristiana3.

La Edad Media y la consolidación de la fiesta

La expansión del culto a San Pedro se produjo ya durante la romanización y, sobre todo, tras la consolidación del cristianismo como religión oficial del Imperio romano en el siglo IV. Pero fue durante la Edad Media cuando la devoción se consolidó en Europa, estrechamente vinculada al fortalecimiento del papado. Roma se convirtió en el principal centro de peregrinación gracias a la creencia de que en la basílica de San Pedro se encontraba la tumba del apóstol. Miles de peregrinos acudían cada año para venerar sus reliquias y obtener indulgencias, favoreciendo la difusión de su culto por todo el continente.

Durante los siglos XI al XIII, iglesias, monasterios y catedrales fueron dedicados a San Pedro por toda Europa y, por supuesto, también en los reinos cristianos de la península Ibérica4. Durante la Reconquista, muchas parroquias y villas adoptaron a San Pedro como patrón: el santo representaba protección, estabilidad y legitimidad espiritual en una sociedad profundamente cristianizada. Y para los reyes de la época, promover el culto a San Pedro significaba reforzar sus vínculos con la Iglesia de Roma y legitimar su poder5.

La festividad de San Pedro coincidía además con el inicio del verano y con importantes ciclos agrícolas y pesqueros. En muchas regiones rurales, el final de junio señalaba el comienzo de la siega de cereales y el inicio de nuevas actividades económicas. Por ello, las celebraciones religiosas pronto se mezclaron con ferias, mercados, bailes populares y corridas de toros, que todavía hoy se conservan algunas fiestas.

La cristianización del solsticio de verano y el fuego

Como ocurre con otras fiestas cristianas, muchos historiadores consideran que la de San Pedro tiene su origen en celebraciones paganas, en este caso, relacionadas con el solsticio de verano, que la Iglesia medieval integró dentro de su calendario festivo para facilitar la conversión y cohesión cultural de las poblaciones locales. Efectivamente, antes de la llegada del cristianismo, los pueblos íberos, celtas y romanos celebraban el triunfo del sol, el cambio de estación y la fertilidad de la tierra mediante ritos de fuego y agua.

La Iglesia asimiló este periodo festivo condensándolo en tres santos clave del mes de junio: San Juan (24 de junio), San Pelayo (26 de junio) y, finalmente, San Pedro (29 de junio). De hecho, en muchas regiones de España estos dos santos se celebran conjuntamente, como en las Fiestas de San Juan y San Pedro de Segovia o León, y siempre con hogueras o mercados que conectan directamente con los ritos paganos del solsticio de verano.

Patrón de los pescadores y santo agrícola

Azulejo iconográfico del apóstol San Pedro el Pescador, en Les Cases de Alcanar (España)
Azulejo iconográfico del apóstol San Pedro el Pescador, en Les Cases de Alcanar (España) Juan Emilio Prades Bel, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Con el paso de los siglos, la devoción a San Pedro trascendió el ámbito estrictamente eclesiástico y penetró en la vida cotidiana de las comunidades españolas. Su condición de antiguo pescador favoreció que fuera adoptado como patrón de los pescadores, mientras que su posición en el calendario agrícola lo convirtió también en figura protectora de muchos lugares del interior.

Uno de los rasgos más característicos de la festividad en España es su fuerte vínculo con las comunidades marineras. Como San Pedro había sido pescador antes de convertirse en discípulo de Jesús, los gremios de mareantes y cofradías de pescadores lo adoptaron como su patrón indiscutible desde la Baja Edad Media. Así, desde entonces, normalmente le rinden homenaje con una procesión marítima.

En el interior de la Península, el origen de la fiesta tomó un tinte más administrativo y social. Durante la Reconquista y la repoblación de las dos Castillas, el día de San Pedro se convirtió en el cierre del año agrícola y fiscal. Era la fecha oficial en la que expiraban y se renovaban las rentas de las tierras y los contratos de los jornaleros. Y también el día para abrir arcas de privilegios, realizar auditorías y cambiar de alcaldes o regidores en los pueblos6. En estos sitios, las procesiones, los mercados y las hogueras en su honor suelen ser las protagonistas de las fiestas.

Celebración de San Pedro

En muchos pueblos españoles, el día de San Pedro fue durante siglos «fiesta de guardar», es decir, jornada de descanso laboral obligatorio para poder ir a misa. Con la secularización de la sociedad española en el siglo XX, muchas celebraciones perdieron parte de su contenido estrictamente religioso, pero conservaron su parte más popular, como las procesiones, las hogueras y las verbenas.

En la costa: procesiones marítimas

Como patrón de los pescadores, San Pedro se celebra con especial fervor en la mayoría de regiones costeras de España, como en Galicia, Asturias, el País Vasco y la Comunidad Valenciana. El evento central es la procesión marítima: los pescadores sacan la imagen del santo de la iglesia, la suben a un barco principal bellamente decorado con flores y banderas, y llevan la imagen mar adentro.

La jornada del 29 de junio suele empezar con una misa solemne en la iglesia, seguida de la procesión de San Pedro camino del puerto. El momento cumbre ocurre cuando la imagen del santo es subida a bordo del barco. Comienza entonces la procesión marítima, con docenas de embarcaciones que acompañan a la principal, a menudo haciendo sonar sus sirenas. Una vez en alta mar, suele realizarse una ofrenda de flores por los pescadores y marineros fallecidos.

De vuelta a tierra, es el momento de la fiesta más popular. Hay música de bandas locales, cantos tradicionales y, por supuesto, grandes banquetes de marisco y pescado fresco. En algunas poblaciones de Cataluña y la Comunidad Valenciana se organizan grandes sardinadas populares, y en Andalucía la fiesta se traslada a la playa, donde se cocinan los famosos «espetos» de sardinas y se realizan juegos populares marineros, como la cucaña marítima.

En el interior: ferias, fuego y tradiciones curiosas

En el interior de la península, la fiesta de San Pedro tiene un carácter especialmente popular y familiar. La parte religiosa sigue siendo importante, de forma que se celebran misas y, sobre todo, hay procesiones en honor a San Pedro, acompañadas por bandas de música, autoridades locales y vecinos vestidos con trajes tradicionales.

Durante varios días, las calles se llenan de música, verbenas nocturnas y actividades organizadas por las peñas de la ciudad. Así, es habitual que se instalen ferias y puestos gastronómicos y de artesanía en las plazas principales, creando un ambiente muy animado donde participa gente de todas las edades. También son típicos los encierros y festejos taurinos, que atraen tanto a habitantes locales como a visitantes de pueblos cercanos.

En muchos pueblos del interior de Castilla, Extremadura y Aragón se mantiene la tradición de encender las hogueras de San Pedro la noche de la víspera, el 28 de junio, donde la gente salta el fuego para pedir protección y quemar lo malo. Vecinos y peñistas se reúnen alrededor del fuego para asar embutidos de la matanza, cantar canciones tradicionales y dar la bienvenida oficial al verano.

Fiestas de especial interés en España

Las fiestas en honor a San Pedro son un evento central en el calendario festivo de muchas ciudades de España, tanto en las regiones costeras como en el interior. Aquí tienes algunos ejemplos de las fiestas más conocidas.

Fiestas de San Pedro del Grao de Castellón

Las Fiestas de San Pedro (Festes de Sant Pere) son la celebración grande del Grao, el barrio marítimo de Castellón de la Plana. Declaradas de Interés Turístico Autonómico, su origen se remonta a mitad del siglo XIX, cuando el barrio empezó a tomar forma y sus gentes empezaron a celebrar el día de San Pedro buscando la protección y el favor del santo en su trabajo en el mar.

Durante unos diez días alrededor del 29 de junio, el Grao se llena con más de 200 actos que incluyen música, pólvora, tradiciones y actividades para todas las edades. Los eventos más destacados son dos: la procesión marítima en honor a San Pedro, donde las embarcaciones acompañan la imagen del santo por el puerto; y la Cavalcada de la Mar, un desfile en el que las carrozas y grupos de las peñas narran la historia y el folclore del barrio del Grao.

Los otros componentes básicos de la fiesta son la pólvora, los toros y la gastronomía, que atraen a miles de visitantes. Así, la pólvora valenciana está presente a diario con estruendosas mascletás, y todas las tardes se celebran los tradicionales festejos taurinos de bous al carrer (toros por la calle). Del lado culinario, destacan las citas populares de la Torrà de la Sardina, una gran parrillada de sardinas a la plancha acompañada de pan y vino, las degustaciones de tombet de bou, un guiso tradicional de carne, y los concurridos concursos de paellas junto a la costa. Las fiestas finalizan con un espectáculo y un desfile final.

Festa Major de Sant Pere de Reus

La Festa Major de Sant Pere de Reus, en Tarragona, declarada Fiesta Patrimonial de Interés Nacional de Cataluña, es una de las celebraciones más antiguas y emblemáticas de la región. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, aunque tomó una gran importancia a partir de 1625, cuando llegó a la ciudad una reliquia de San Pedro, patrón de Reus. Desde entonces, la festividad se convirtió en el principal acontecimiento festivo de la ciudad y ha conservado muchos de sus rituales tradicionales durante casi cuatro siglos.

Fiesta Mayor de Reus 2022. Entrada del busto de San Pedro en el Priorato.
Fiesta Mayor de Reus 2022. Entrada del busto de San Pedro en el Priorato. Jordi Gili / CC BY-SA 4.0

Celebrada cada año entre el 24 y el 29 de junio, la fiesta transforma el casco histórico de la ciudad en un estallido de pólvora, música tradicional y fervor popular en honor a su santo patrón. El evento principal es la Tronada, un ritual pirotécnico único que se remonta al siglo XVII: en la Plaza Mercadal se dispone una línea de pólvora flanqueada por pequeños morteros llamados mascles, que al encenderse la mecha, producen una ensordecedora y rítmica carrera de explosiones que va aumentando de intensidad hasta culminar en un gran estallido final.

Los otros momentos importantes de la fiesta son protagonizados por el Seguici Festiu (Séquito Festivo), compuesto por personajes del folclore tradicional. Así, las calles se llenan con los bailes de los históricos Gegants (Gigantes), la traviesa Mulassa, los coloridos Bails de Diables (Diablos) con sus carretillas de fuego, y la solemnidad de l'Àliga (el Águila), la figura de mayor dignidad que tiene el honor exclusivo de bailar en el interior de la iglesia de San Pedro.

Finalmente, la fiesta concluye el 29 de junio con el homenaje al santo que sigue una estricta tradición. Tras abrirse el busto-reliquia del patrón utilizando tres llaves custodiadas por distintas autoridades, la imagen de San Pedro sale en procesión. Al anochecer, el santo regresa a la iglesia rodeado por el baile simultáneo de todo el Seguici Festiu, el repique de campanas y el encendido de la última e imponente Tronada que despide las fiestas hasta el año siguiente.

Las Fiestas de L'Amuravela de Cudillero

La Fiesta de L'Amuravela de Cudillero, en Asturias, se celebra en honor a San Pedro, y combina devoción religiosa, identidad popular y un fuerte sentimiento comunitario. Su origen se remonta al siglo XVI con la construcción de la iglesia dedicada al santo como muestra de devoción de la población de esta villa pesquera. El evento central de la fiesta es un sermón laico y satírico, «la Amuravela»7, que se recita en el puerto desde hace siglos.

El 29 de junio, la imagen de San Pedro es llevada en procesión por las calles y el puerto de Cudillero, acompañada por vecinos vestidos con trajes tradicionales, música y embarcaciones engalanadas. Después, un recitador local sube a una embarcación para pronunciar «L’Amuravela». Se trata de un discurso en pixueto, el dialecto románico autóctono de Cudillero. En clave de humor, ironía y rima, el orador repasa los acontecimientos políticos, sociales y locales del último año, pidiéndole protección a San Pedro para los pescadores antes de realizar las maniobras tradicionales de saludo y despliegue de velas. Finalmente, la procesión continúa y se realiza una emotiva ofrenda floral en el mar en memoria de todos los pescadores fallecidos.

Fiestas de San Pedro de Lekeitio

La Fiesta de San Pedro en Lekeitio, en el País Vasco, conocidas popularmente como los «San Pedros», se celebra entre el 29 de junio y el 1 de julio. Organizada históricamente por su Cofradía de Pescadores, esta fiesta llena de color combina de manera única el orgullo del oficio de los arrantzales (pescadores) con ritos y folclore tradicionales espectaculares.

El acto más famoso de la fiesta es la «Kaxarranka», una danza de enorme dificultad técnica que se ejecuta el día grande, el 29. En ella, un dantzari vestido elegantemente con levita y chistera baila sobre un gran arcón de madera que es portado a hombros por ocho marineros por las calles del puerto. Antiguamente, en este arcón la Cofradía guardaba los libros de cuentas, el dinero y los documentos oficiales del año. El baile se realizaba para celebrar el traslado de estos bienes de la casa del mayordomo saliente de la Cofradía a la del nuevo mayordomo elegido.

Ane Maruri. Kaxarranka 2022
Ane Maruri. Kaxarranka 2022 Wikimaribarre / CC BY-SA 4.0

Durante la procesión marítima en la que se traslada la imagen de San Pedro desde la basílica de Santa María hasta el puerto, se lleva a cabo otro de los momentos fuertes de la fiesta: el «Kilin-Kala». Al llegar al borde del muelle, los portadores inclinan repetidamente la figura del santo sobre el agua simulando que van a arrojarlo al mar, un gesto con el que los pescadores piden humorísticamente a su patrón que les conceda una buena temporada de capturas y protección.

Por último, el mediodía del 29 de junio tiene lugar la «Eguzki Dantza» (Danza del Sol). Se trata de un aurresku o soka-dantza8 bailado de forma exclusiva por mujeres de la villa, que reivindica el papel histórico del matriarcado en las comunidades pesqueras. Las celebraciones concluyen el 1 de julio con el conocido como San Pedro Baltza (San Pedro Negro), una jornada de carácter mucho más íntimo y local donde se celebra una emotiva romería popular entre las calles antiguas del pueblo, despidiendo las fiestas patronales con música y bailes populares frente a la imagen del santo.

Fiestas de San Pedro y San Pablo de Burgos

En Burgos, las Fiestas de San Pedro y San Pablo, conocidas como «los Sampedros», son la gran celebración de la ciudad, durante una semana alrededor del 29 de junio. El programa destaca por una vibrante mezcla de actos tradicionales y lúdicos, en un ambiente puramente festivo, dominado por las peñas, cuyos miembros visten sus blusas tradicionales y llenan el centro con charangas.

La parte más identitaria de los Sampedros la protagoniza la comparsa de Gigantillos, Gigantones y Danzantes. Cada mediodía, la Plaza Mayor se abarrota para ver el tradicional baile de los Gigantillos y Gigantones, unos muñecos de cartón-piedra que representan la historia y diversidad del mundo, bailando al son de la dulzaina y el tamboril, mientras unos niños «danzantes» vestidos con trajes de época barroca ejecutan coreografías perfectas y los cabezudos asustan amistosamente a los más pequeños.

Otros momentos destacados son la Proclamación de las Reinas de las Fiestas y el tradicional chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento, que marcan el inicio oficial de las fiestas. También es imprescindible la Ofrenda de flores a Santa María la Mayor frente a la espectacular catedral, la tradicional feria taurina y el Concurso internacional de Fuegos Artificiales con el que suelen terminar las fiestas.

El último domingo de las fiestas, en el parque de El Parral, se celebra el «Día del burgalés ausente». Se trata de una jornada de convivencia donde las peñas preparan comidas populares al aire libre, destacando productos típicos de la gastronomía local como la morcilla de Burgos o el chorizo de la tierra. Se rinde así un emotivo homenaje a todos los burgaleses que viven fuera de la provincia y regresan a su tierra para revivir sus raíces.

Ferias y Fiestas de San Pedro de Zamora

Las Ferias y Fiestas de San Pedro de Zamora tienen una personalidad única y un arraigo artesanal y gastronómico que las diferencia por completo de otras celebraciones españolas. Durante unos 10 días en torno al día del santo, la ciudad celebra una multitud de eventos, con una programación donde conviven los conciertos de música actual, las verbenas populares, las corridas de toros y las actividades infantiles. Y muchas ferias.

El inicio lo marca el tradicional desfile de peñas, que llena de música, disfraces y charangas las calles del casco antiguo. A partir de entonces abren sus puertas las numerosas ferias temáticas, únicas en la región. Entre ellas destaca especialmente la Feria de la Alfarería y Cerámica, la más antigua de España en su tipo, que convierte el centro de Zamora en un mercado enorme de artesanía traída de todos los rincones de la península. A la par se celebra la emblemática Feria del Ajo, en la Avenida de las Tres Cruces, donde los agricultores de la provincia exponen miles de vistosas ristras de ajos trenzadas a mano, llenando la ciudad de un aroma y un colorido agrícola inconfundible.

También se celebra por San Pedro el Festival de Folklore, que congrega a grupos de danza de varios continentes, e incluye en su programación el tradicional desfile de la figura de «La Gobierna» y pasacalles de gigantes y cabezudos. En lo gastronómico, destaca la «Feria de Día», que consta de casetas de pinchos instaladas por las calles en las que degustar las típicas tapas de la tierra. La fiesta se cierra con un espectáculo de fuegos artificiales a orillas del Duero.

Feria de alfarería de Zamora 2012
Feria de alfarería de Zamora 2012 Javierlparada / CC BY-SA 3.0

Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro de Segovia

El origen de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro de Segovia se remonta a 1459, cuando el rey Enrique IV concedió a la ciudad el privilegio de organizar ferias comerciales. Desde entonces es su celebración más importante y tiene lugar cada año entre el 24 de junio, día de San Juan, y el 29 de junio, día de San Pedro.

Tradicionalmente, la fiesta comienza el 23 de junio con la presentación de la Alcaldesa de las fiestas y sus damas en la Plaza Mayor, dando paso a la mágica noche de San Juan con el encendido de las hogueras y la quema del «No-Ninot», una escultura efímera diseñada por estudiantes locales. Durante varios días, la ciudad se llena de actividades culturales y festivas: conciertos, verbenas, teatro callejero, corridas de toros, fuegos artificiales y ferias de atracciones.

Como en otras ciudades de la región, uno de los momentos más interesantes es el pasacalles de los tradicionales gigantes y cabezudos. Los «Gigantones» de Segovia están considerados como uno de los más antiguos de Europa. La fiesta termina el 29 de junio, día de San Pedro, cuando tras la tradicional misa se interpreta el emotivo Himno a Segovia en la Plaza Mayor a cargo de la Unión Musical Segoviana.

Celebración de San Pedro en otros países latinoamericanos

La celebración de San Pedro en Latinoamérica es una de las festividades religiosas y populares más extendidas del continente. En estos países las fiestas en honor a San Pedro mezclan tradiciones católicas, costumbres indígenas y celebraciones populares con música, danzas, procesiones y gastronomía típica.

Colombia: las Fiestas de San Pedro y el Festival del Bambuco

En Colombia, especialmente en los departamentos de Huila y Tolima, las fiestas de San Pedro son enormes celebraciones folclóricas. Entre todas ellas destaca el Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco, que se celebra en Neiva, en la región andina de Huila. Nació oficialmente en 1960 para institucionalizar las fiestas populares de San Juan y San Pedro, que se celebraban en la región desde la época colonial.

El corazón de este festival es el bambuco o baile «Sanjuanero huilense», una danza folclórica de 8 pasos de origen andino caracterizada por el coqueteo, los movimientos fluidos y el respeto entre la pareja. Pero además, la fiesta de San Pedro es sinónimo de fiesta popular, desfiles de carrozas y cabalgatas, tanto acuáticas (en el río Magdalena) como terrestres. La celebración se acompaña de comida típica de la región, como la lechona y el asado huilense, a base de cerdo marinado en cerveza, chicha y especias, horneado en barro.

Durante la fiesta se rinde tributo a San Pedro con varias misas y todos los habitantes visten sus trajes típicos: las mujeres usan una blusa blanca con encajes y una falda adornada con flores hechas a mano; los hombres visten sombrero de pindo, camisa blanca, pañuelo rojo al cuello y cinturón de cuero. Es una celebración que paraliza por completo a la región bajo el lema popular: «¡Pegue el brinco, que estamos en San Pedro!».

Venezuela: la Parranda de San Pedro

Una de las manifestaciones culturales y religiosas más importantes de Venezuela es la Parranda de San Pedro, una fiesta que se celebra cada 29 de junio en las ciudades de Guarenas y Guatire, en honor al santo. Esta festividad mezcla música, danza, teatro popular y devoción religiosa, convirtiéndose en un símbolo de identidad cultural para las comunidades que la mantienen viva desde la época colonial. En 2013 fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La Parranda de San Pedro tiene sus raíces en una antigua leyenda colonial protagonizada por una esclava llamada María Ignacia. Según la tradición, su hija Rosa Ignacia enfermó gravemente y, desesperada, la madre prometió bailar y cantar cada año en honor a San Pedro si el santo curaba a la niña. Cuando ocurrió el milagro, María Ignacia cumplió su promesa hasta el final de su vida. Después de su muerte, otros habitantes continuaron la tradición para mantener viva su memoria.

Durante la festividad, acompañados por la música tradicional, los «parranderos» recorren las calles vestidos con trajes coloridos y el rostro pintado de negro en referencia a las raíces afrovenezolanas de la tradición. El personaje principal es el hombre vestido de mujer que simboliza a María Ignacia y lleva una muñeca que representa a su hija Rosa Ignacia. También destacan los «tucusitos», niños vestidos con trajes rojo y amarillo que participan en la danza y la representación teatral. La celebración incluye procesiones religiosas, misas, bailes y encuentros comunitarios donde las familias comparten comida, música y alegría.

Chile: de la procesión marítima a los «bailes chinos»

En Chile, San Pedro se celebra en todo el litoral. Los pescadores artesanales adornan sus lanchas y botes con flores, banderas de colores y guirnaldas para pasear la estatua del santo por el mar. Tras la procesión en el agua, las caletas de pescadores se llenan de música, bailes folclóricos y banquetes de mariscos frescos compartidos con toda la comunidad.

Entre todas las caletas9 del país que celebran al santo, destaca la Fiesta de San Pedro de Loncura, en la región de Valparaíso. El alma identitaria de esta celebración la ponen los «Bailes Chinos», unas cofradías de músicos-danzantes declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2014. No es un baile coreográfico alegre o de saltos festivos, sino un ritual de sacrificio, resistencia y devoción.

Mientras los «chinos» danzan al ritmo del sonido quebrado y ronco que ellos mismos tocan con sus flautas de caña, uno de ellos, el «Alférez», hace de intermediario entre el pueblo y San Pedro, guíando al grupo improvisando versos y poesías populares para hablar directamente con el santo y pedirle protección:

«

«Permiso pido, San Pedro, para venirte a cantar... a pedirte por las redes y por la gente del mar».

Referencias

  1. Su nombre original era Simón Bar-Jona, hijo de Jonás. Fue Jesús quien le cambió su nombre por Pedro, Kefa en arameo o Cefas o Petros en griego.

  2. El Depositio Martyrum es el primer martirologio romano conocido, es decir, un listado con el nombre de los primeros mártires cristianos. El documento está incluido en el manuscrito llamado Cronógrafo del 354 que contiene también otro documento, el Catalogus Liberianus, que lista los primeros obispos de Roma y señala a Pedro como el primero de todos.

  3. Aunque la fecha del 29 de junio aparece en el Depositio Martyrum y en el texto apócrifo del siglo V titulado Hechos de Pedro y Pablo, muchos especialistas la consideran errónea basándose en que la persecución de Nerón contra los cristianos se inició un 19 de julio del año 64 d.C. Por su parte, en sus orígenes, la festividad de Quirino o Quirinalia tenía lugar el 17 de febrero, pero tiempo después, en el 16 a.C. el emperador Augusto ordenó restaurar el templo de Quirino y cambió la fecha de celebración al 29 de junio.
    En Olof GIGON: La cultura antigua y el cristianismo. Gredos, 1970.

  4. La primera iglesia dedicada a San Pedro en España de la que se tiene constancia es la de San Pedro de la Nave, en la provincia de Zamora, edificada en el siglo VII.

  5. José Luis MARTÍN: La Edad Media en España. El predominio cristiano. Anaya, 1990.

  6. John LYNCH: Reconquista y Repoblación de la Península. El País, 2007.

  7. El nombre «Amuravela» proviene de la maniobra marinera de «amurar las velas», que consiste en recoger el aparejo y asegurar las velas de las embarcaciones al llegar a puerto. Originalmente, los marineros recitaban estos versos a pie de barco al finalizar las faenas.

  8. El aurresku es una danza popular vasca que se baila como homenaje o reverencia, delante de personas o personalidades destacadas de la comunidad. Según el lugar, puede tomar también el nombre de soka-dantza, o danza en cadena. En la actualidad se ha convertido en la danza ceremonial más adecuada para festejar todo tipo de celebraciones en el País Vasco.

  9. El diccionario define «caleta» como «entrada de mar, más pequeña que la bahía» que sirve de abrigo para las embarcaciones, en el contexto chileno se refiere específicamente al asentamiento, infraestructura y comunidad de pescadores artesanales. Existen cientos de ellas a lo largo de los más de 4.000 kilómetros de costa del país, variando desde pequeños refugios rurales casi aislados hasta grandes complejos urbanos modernos.

Nuestras páginas que no te puedes perder