Fecha de Jarramplas
La fiesta de Jarramplas de Piornal está programada en las siguientes fechas:
- lunes 19 y martes 20 de enero de 2026
- martes 19 y miércoles 20 de enero de 2027
- miércoles 19 y jueves 20 de enero de 2028
La fecha es fija cada año, los días 19 y 20 de enero.
Origen de la fiesta de Jarramplas de Piornal
La fiesta de Jarramplas de Piornal es uno de los rituales más singulares del folclore de España: Jarramplas es un personaje enmascarado que recorre el pueblo mientras recibe una lluvia incesante, y dolorosa, de nabos. Declarada de Interés Turístico Nacional en 2014, se celebra en honor a San Sebastián y está ya documentada desde el siglo XIX. Sin embargo, su origen histórico es sorprendentemente incierto, ya que no hay textos que lo atestigüen, y mezcla leyenda, mito y religión entre sus muchas teorías.
Las explicaciones sobre su surgimiento suelen organizarse en tres grandes enfoques: uno de carácter popular que ve en el personaje a un ladrón de ganado castigado por el pueblo; otro de inspiración pagana que lo conecta con ritos de purificación y expulsión del mal; y un tercero de carácter religioso que lo asocia con la figura de San Sebastián.
Jarramplas, un ladrón de ganado castigado por los vecinos de Piornal
La versión más aceptada sobre el origen de Jarramplas es la de que se trataba de un ladrón de ganado. Al ser capturado por los vecinos, fue sometido al escarnio público y expulsado del pueblo mientras los habitantes le lanzaban piedras y las verduras que alimentaban al ganado para castigar su falta.
También la toponimia se inclina hacia esta hipótesis pues el origen de la palabra «Jarramplas» viene del vocablo «arramplar», que significa, según la Real Academia Española, «llevarse con codicia todo lo que hay en un lugar».
El contexto en el que surge la tradición es importante. Durante siglos, la economía de Piornal1, población de apenas 1500 habitantes, estuvo basada en la ganadería y la trashumancia. El ganado no solo era una fuente de alimento, sino también el principal sustento económico de las familias. Así, robar animales no era un delito menor: significaba un ataque directo a la supervivencia de la comunidad. De ahí que el castigo no se limitara a lo legal, sino que adquiriera una dimensión colectiva y ejemplarizante. La fiesta recrea ese castigo simbólico, que con el tiempo, se convirtió en tradición.
La compleja orografía de la localidad, que dificultaba el contacto con otros pueblos (hasta 1927 no se construyó su primera carretera), hizo el resto para que la tradición se fuera asentando y haya llegado casi de manera original hasta nuestros días2. Eso sí, si en el origen ser Jarramplas habría sido un castigo humillante, hoy es todo un honor.
¿Quién es Jarramplas, el protagonista de la fiesta?
Jarramplas es el protagonista indiscutible de la fiesta. Es una figura casi fantástica, con rasgos que recuerdan a los de un animal, al que dan vida los vecinos del pueblo. El cuerpo está cubierto de cintas de múltiples colores que atrae todas las miradas. Sin embargo, lo más característico de su apariencia es su gran máscara con forma cónica, adornada con una nariz prominente, crines de caballo y dos enormes cuernos en la parte superior, elementos que le otorgan una imagen inquietante y singular.
Su cometido consiste en resistir el lanzamiento de nabos el mayor tiempo posible, soportando el castigo hasta quedar exhausto. Lejos de ser un sacrificio impuesto, convertirse en Jarramplas es considerado un gran honor en el pueblo y una experiencia profundamente significativa para quien tiene la oportunidad de vivirla. Tanto es así que la lista de espera para convertirse en Jarramplas es de décadas… ¡actualmente va por el 2053!
Un ritual de origen celta y romano
Aunque la historia del ladrón de ganado es la más popular a pie de calle, los historiadores y antropólogos encuentran paralelismos que sugieren que las raíces de Jarramplas podrían remontarse a rituales de origen celta y romano relacionados con la purificación y la expulsión simbólica del mal3.
Del lado celta, se sabe que en la zona de Piornal había pueblos de tradición ganadera asentados, como los vetones. Estas comunidades realizaban ceremonias para invocar el fin del invierno y la llegada de la primavera, fundamentales para la fertilidad y la supervivencia del ganado. En ellas había figuras disfrazadas con rasgos animales y máscaras simbólicas, como las de Jarramplas, cuyos cuernos de macho cabrío representan la fecundidad y la regeneración, elementos clave para garantizar la subsistencia frente a épocas de escasez.
La elección de enero como fecha de la celebración de Jarramplas coincide con el inicio del calendario romano, un momento asociado a la renovación y a los ritos de transición. En la fiesta romana de las Lupercales, los protagonistas eran figuras que representaban lo caótico o lo impuro. Los luperci (hombres jóvenes) corrían semidesnudos, vestidos solo con pieles de animales, por la ciudad azotando a la gente con tiras de cuero de cabra llamadas «februa» (de donde viene la palabra febrero) como acto de purificación y fecundidad.
También se cita habitualmente el mito romano de Hércules y Caco por su sorprendente parecido. En esta leyenda, Caco era un gigante que robó parte del ganado que Hércules custodiaba, y que tras ser descubierto, fue castigado de manera ejemplar y ejecutado por el héroe. Así, aunque no puede asegurarse que el origen de Jarramplas esté en alguna representación romana del mito de Hércules y Caco, se sabe con certeza que los relatos de la mitología romana se difundieron por todo el Imperio4.
El origen cristiano y San Sebastián
La teoría que liga el origen de Jarramplas con el cristianismo se basa en un hecho claro: la fiesta se celebra en honor a San Sebastián, cuyo día es el 20 de enero. Así, el personaje de Jarramplas sería una representación del propio santo5, que según la hagiografía fue un militar romano ejecutado por su fe mediante una lluvia de flechas. Pero incluso en esta corriente hay discrepancias, pues hay quien piensa que el personaje representa al diablo.
Jarramplas encarnaría al santo durante su martirio, cuando fue atravesado por flechas, un episodio que se recrea simbólicamente mediante el lanzamiento de nabos por parte de los vecinos. Además, la resistencia física del Jarramplas frente al castigo colectivo puede interpretarse como un reflejo del sufrimiento y la fortaleza espiritual atribuidos a San Sebastián, convertido en símbolo de fe y protección en la religión cristiana.
Desde una perspectiva moralizante propia de la Iglesia medieval, Jarramplas también ha sido interpretado como la personificación del mal, el pecado o el mismo demonio. Éste es perseguido y sometido al escarnio público por el pueblo, y expulsado finalmente por la ayuda de San Sebastián, al que durante la fiesta, se somete de manera incondicional.
En cualquier caso, este posible origen cristiano no excluye que en él pervivan elementos anteriores paganos. Con la expansión del cristianismo, muchos rituales paganos no desaparecieron, sino que fueron reinterpretados e integrados en nuevas festividades, del que la fiesta de Jarramplas puede ser un ejemplo6.
Celebración de Jarramplas
La fiesta de Jarramplas que se celebra en Piornal cada 19 y 20 de enero en honor a San Sebastián combina el folklore popular con la religión. El momento culminante es la salida a la calle del Jarramplas, varias veces durante los dos días, que soporta el constante lanzamiento de nabos por parte de los vecinos y cientos de visitantes. Paralelamente, se celebran procesiones religiosas en honor a San Sebastián y otros actos tradicionales que refuerzan el carácter festivo y devocional.
La participación del pueblo es fundamental, tanto en el papel activo de quienes lanzan los nabos como en la implicación de quienes asumen el papel de Jarramplas y los otros personajes esenciales de la fiesta, vecinos que se preparan durante años para desempeñarlo.
Jarramplas y el lanzamiento de nabos
La esencia de la fiesta es una batalla desigual. Jarramplas recorre las calles del pueblo tocando un tamboril y mientras, al ritmo de su música, los vecinos y visitantes le lanzan miles de kilos de nabos con toda su fuerza. Este acto es la actividad principal y más característica de la celebración.
Para protegerse de los impactos y el castigo, Jarramplas lleva bajo el colorido traje de cintas una armadura de fibra de vidrio, al igual que bajo la máscara con cuernos. Todo el conjunto puede llegar a pesar más de 40 kg, por eso, debido al peso y al esfuerzo, entre 2 y 3 personas suelen repartirse el papel de Jarramplas a lo largo de los dos días de celebración.
Las salidas a la calle del Jarramplas son todo un desafío, pues no puede huir del lanzamiento de los nabos que se encuentran a disposición del público por todo el pueblo. Se planta frente a la multitud, camina de espaldas para recibir los golpes de frente o hace sonar su tambor como señal de resistencia. La salida termina cuando el portador realmente no puede más o cuando se llega a la iglesia o algún otro punto clave del recorrido procesional.
¿Sabías que…?
En la fiesta de Jarramplas se utilizan cada año en torno a 30.000 kilos de nabos ofrecidos gratuitamente por el ayuntamiento de Piornal y los «mayordomos», familiares y amigos de los Jarramplas. Algún año en el que la cosecha ha sido escasa, se ha completado con remolachas7.
San Sebastián y los otros personajes centrales
Aunque Jarramplas es el centro de todas las miradas y el receptor de todos los nabos, la fiesta es un engranaje complejo donde la religión y la tradición social juegan un papel clave. Así, San Sebastián es el eje religioso de la celebración. La imagen del santo recorre las calles en procesión durante los días festivos y recibe la devoción de los vecinos, que acompañan el recorrido entre cánticos como la «rosca» y las «alborás»8, y actos litúrgicos.
Durante la procesión del 20 de enero, la imagen del santo recorre las calles. Es el momento de mayor respeto, donde Jarramplas camina de espaldas frente a la imagen, tocando el tamboril con suavidad en señal de devoción, y la lluvia de nabos se detiene momentáneamente.
Junto a ellos aparecen otros personajes importantes dentro de la fiesta. Destacan los mayordomos, encargados de organizar numerosos aspectos de la celebración y custodiar las tradiciones vinculadas al santo y al Jarramplas. Su labor empieza un año antes y entre sus labores principales están, por ejemplo, las de comprar y traer los miles de kilos de nabos, ofrecer comida y bebida a los vecinos y visitantes, y cuidar el traje y las máscaras de Jarramplas.
También tienen un papel fundamental el «Ayudante» o «Secretario», los acompañantes del Jarramplas, que le ayudan a vestirse con la armadura y el traje, facilitan su recorrido por las calles y vigilan que los lanzadores no se acerquen demasiado. Y por último, el Coro o «Alborás», formado por un grupo de hombres y sobre todo, mujeres, que cantan por las calles y en la iglesia las alborás y la rosca.
Una programación cargada
La celebración comienza bien temprano con la petición de ofrendas a San Sebastián, en la mañana del día 19. Jarramplas, todavía sin máscara y acompañado por el mayordomo, recorre las calles y visita diversas casas para recoger alimentos que se ofrecerán en la comida de la madrugada del día siguiente.
Hacia el mediodía, entre las 11:00 y las 12:00 tiene lugar la primera gran salida del personaje, que aparece vestido con su característico traje de cintas de colores, máscara y tamboril. Desde ese momento, vecinos y visitantes comienzan a lanzarle miles de nabos mientras atraviesa las calles del pueblo. Por la tarde, sobre las 16:00, vuelve a salir Jarramplas, se repite el recorrido y continúan los lanzamientos. A continuación se realiza el acto de vestir al santo en la iglesia.
A las 19:00 horas se celebra el «Regocijo», un momento festivo y comunitario en el que las calles de Piornal se llenan de música, encuentros vecinales y preparativos para los cantos tradicionales de la noche. Al sonar las doce campanadas, comienza uno de los momentos más emotivos: las Alborás. Jarramplas camina de espaldas con la cabeza descubierta y tocando el tambor, mientras un grupo de mujeres recorre el pueblo entonando cánticos tradicionales. La jornada culmina con un plato de migas (y los otros alimentos de la ofrenda de la mañana) para todos los vecinos, reforzando los vínculos de la comunidad.
El día 20, festividad de San Sebastián, constituye el momento central de la celebración. Por la mañana, sobre las 10:30, Jarramplas acude a la iglesia, se quita la máscara y participa en la misa mayor y en la procesión del santo. Durante la ceremonia se canta la «Rosca», un canto tradicional muy arraigado en la localidad. Al finalizar la procesión y tras sortearse las «Andas» para meter al santo en la iglesia, el Jarramplas vuelve a salir a las calles.
Por la tarde, a partir de las 16:00, tras las celebraciones del Rosario y la subida del santo al trono, Jarramplas realiza sus últimas apariciones. La fiesta termina cuando el personaje se esconde en casa del mayordomo y se realiza el paso de testigo a quienes encarnarán al personaje el próximo año, poniendo fin a dos días de intensidad extrema en una de las tradiciones más emblemáticas de Extremadura.
Carteles antiguos
Referencias
Piornal, el municipio a mayor altitud de Extremadura (1175 metros), fue fundado a finales del siglo XIII por pastores llegados del norte de la península para establecerse en torno a la Cañada Real de La Plata, promovida por Alfonso X el Sabio, vía de comunicación pecuaria que permitía la trashumancia.
En R. RODRÍGUEZ MOÑINO: Diccionario geográfico popular de Extremadura. Diputación Provincial de Badajoz, 1965.Sebastián DÍAZ IGLESIAS: Jarramplas: Ritual festivo y tramas de identidad en Piornal. Editora Regional de Extremadura, 2006.
Celia DÍAZ DÍAZ: Arte Jarramplero. Diputación de Cáceres, 2019\
Ana M. VÁZQUEZ: Los viejos dioses no han muerto. Ed. Aguilar, 1996.
Sebastián DÍAZ IGLESIAS: Jarramplas: Ritual festivo y tramas de identidad en Piornal. Editora Regional de Extremadura, 2006.
Sobre San Sebastián, aquí.Isidoro MORENO: Jarramplas: el bien y el mal en Piornal” (guión), film de TVE y De Arco Producciones Cinematográficas, 1989.
En 2002 se utilizó la remolacha para completar la fiesta: [https://www.youtube.com/watch?v=8KSiG07eiVU](https://www.youtube.com/watch?
Tanto la «Rosca» como las «Alborás» son cánticos tradicionales pertenecientes al folklore musical religioso cantados fundamentalmente por mujeres, si bine la «Rosca» también participa un niño que repite siempre la última estrofa. Suelen narrar la vida y martirio de San Sebastián y son interpretadas a capella, pues apenas tienen presencia instrumental, salvo el tamboril o la gaita en algunas excepciones.
En R. GUERRA y S. DÍAZ: El canto de la rosca. Revista de Estudios Extremeños, 2015, pp. 157-178.