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Fecha del Eid al-Adha (Eid al-Kebir)
El Eid al-Adha (el segundo Eid) está previsto en las siguientes fechas:
- alrededor del martes 26 de mayo de 2026
10 Dhu al-Híyya 1447 - alrededor del domingo 16 de mayo de 2027
10 Dhu al-Híyya 1448 - alrededor del jueves 4 de mayo de 2028
10 Dhu al-Híyya 1449
La fecha puede variar en un día, dependiendo de si se tiene en cuenta o no la luna creciente que marca el comienzo del mes.
El-Adha
Eid al-Adha, conocida como la «Fiesta del Sacrificio», es una de las celebraciones más importantes del islam. También se le llama Eid al-Kebir1, la «fiesta grande», en contraposición al Eid al-Fitr o «fiesta pequeña», la otra gran celebración canónica, aunque sus rituales y las festividades que la acompañan son igual de importantes. Se celebra cada año el día 10 de dhu al-hijjah, duodécimo mes del calendario hijri o islámico, y se puede extender hasta tres o cuatro días, conocidos como los Días de Tashriq, durante los cuales continúan las oraciones, el recuerdo de Dios y las acciones solidarias.
El Eid al-Adha coincide con la culminación de la peregrinación a La Meca (Hajj), uno de los cinco pilares del islam2, y se caracteriza por el sacrificio de un animal, normalmente un cordero o una vaca. Para aquellos que no realizan la peregrinación, esta fiesta se celebra con una oración seguida del sacrificio de un animal; para los que se encuentran en La Meca, el sacrificio constituye el rito final de la peregrinación.
El profeta Mahoma instituyó esta fiesta en el segundo año de la Hégira en Medina, cuando ni él ni los refugiados musulmanes podían realizar la peregrinación a La Meca. Con ella quiso conmemorar el pasaje del Corán en el que el profeta Abraham iba a sacrificar a su hijo Ismael como acto de obediencia a Dios, pero Éste intervino al final y pidió sacrificar un carnero en su lugar. Por eso, esta festividad tiene un profundo significado espiritual basado en la obediencia y la fe, y también la solidaridad, pues el sacrificio del animal representa un acto de agradecimiento y una manera de compartir con aquellos que son menos afortunados.
El origen del Eid al-Adha
Ya etimológicamente, Eid al-Adha, ʿĪd al-ʾAḍḥā en árabe, significa exactamente «la Fiesta del Sacrificio», con lo que directamente se vincula al relato teológico del profeta Abraham, que hemos dicho que cuenta cómo éste iba a sacrificar a su hijo porque Dios se lo pidió, aunque en el momento del sacrificio, Dios intervino y sustituyó al hijo por un carnero, recompensando así la obediencia y la fe absoluta del profeta3.
Abraham es figura central en las tradiciones islámica, judía y cristiana. De hecho, el islam lo considera el primer monoteísta puro (hanif) y el Corán lo presenta como antecesor espiritual del islam y como constructor, junto con su hijo Ismail, de la Kaaba4 en La Meca. Al seleccionar este día de fiesta para honrar el acto del profeta Abraham, Mahoma estaba reclamando el legado de Abraham para el islam, separándolo de las prácticas paganas que habían «corrompido» el ritual original monoteísta5.
Algunos hadices6 transmitidos por compañeros del Profeta relatan que cuando Mahoma llegó a Medina, observó que los habitantes locales celebraban fiestas dos días específicos del año. Por mandato divino, los sustituyó por el Eid al-Fitr y el Eid al-Adha.
El Profeta dijo:
«Dios os ha sustituido esos dos días por algo mejor: el Día del Sacrificio (Eid al-Adha) y el Día de la Ruptura del Ayuno (Eid al-Fitr)».
La fecha del Eid al-Adha, el 10 de dhu al-hijjah, está intrínsecamente ligada al calendario lunar y a los ritos del Hajj. El día anterior al Eid es el «Día de Arafat», el momento más sagrado del islam donde los peregrinos piden perdón a Dios. Mahoma designó el día siguiente como el inicio de la fiesta para celebrar el renacimiento espiritual de los fieles tras haber completado el rito más difícil de la peregrinación.
El Eid al-Adha en el Corán y la Sunna
La historia de Abraham e Ismael se narra en el Corán, principalmente en los versículos 102 a 107 de la sura As-Saffat (XXXVII), Los ordenados en filas:
102: Cuando alcanzó la edad de acompañar a su padre, este le dijo: «¡Oh, hijo mío! Me he visto a mí mismo en un sueño, y te inmolaba; ¿qué opinas?».
Él respondió: «¡Oh, padre mío! Haz lo que se te ha ordenado. Me encontrarás paciente, si Dios quiere».
103: Después de que ambos se sometieron y Abraham postró a su hijo con la frente en tierra,
104: le gritamos: «¡Oh, Abraham!
105: Has creído en esta visión y la has cumplido; así recompensamos a quienes hacen el bien:
106: esta es la prueba concluyente».
107: Redimimos a su hijo con un sacrificio solemne.
El nombre del hijo de Abraham no aparece mencionado en el Corán, pero los musulmanes aceptan en general la idea de que se trataba de Ismael. La voluntad de Abraham de sacrificar a su único hijo, a una edad en la que había pocas esperanzas de que pudiera tener otro, es una muestra de la profundidad y la grandeza de su lealtad a Dios. Por eso, el nacimiento de su segundo hijo, Isaac, se percibe precisamente como una recompensa a Abraham por su perfecta sumisión.
En cuanto a la Sunna, el Eid al-Kebir está ampliamente detallado y define su forma de celebración y su significado religioso y ético. Esta fiesta y las prácticas religiosas que la acompañan le confieren un estatus especial, como recuerda un hadiz transmitido por al Bukhâri:
«En ningún día las prácticas religiosas son superiores a las que se realizan el día del ʿachr» (este último término designa los diez primeros días de dhu al-hijja).
A diferencia de otras prácticas religiosas, el Eid al-Adha aparece ya en los hadices de la Sunna como una fiesta plenamente consolidada durante la vida del Profeta, instituida por Él, y como un ritual con unas normas precisas. Así, la Sunna describe con detalle toda la jornada, tanto la oración especial (salat al-Eid) como el sacrificio animal, y vincula también la fiesta a la solidaridad social:
El Profeta dijo:
«Comed de ella (el animal), dad de comer a otros y almacenad».
Hadiz transmitido por Sahih Muslim
La Sunna no presenta el Eid al-Adha como una tradición cultural, sino como una expresión integral de la fe islámica, donde el sacrificio material es secundario frente a la intención, la piedad y la responsabilidad hacia los demás.
Celebración del Eid al-Adha (Eid al-Kebir)
La celebración consta de dos eventos fundamentales: la oración comunitaria (salât al-Eid) y el acto del sacrificio (udhiyah). Así, el día del Eid al-Kebir comienza para los fieles antes de la salida del sol. Siguiendo la Sunna, para ir al salât se recomienda tomar un baño ritual completo (el ghusl), perfumarse y vestirse con sus mejores ropas. A diferencia del Eid al-Fitr, donde es obligatorio desayunar para romper el ayuno de Ramadán, en este día es Sunna no comer nada hasta comer del sacrificio, como lo hizo el Profeta.
La oración comunitaria es seguida de un sermón que recuerda los valores de fe, obediencia y sacrificio. La atmósfera es vibrante y al final de la celebración los asistentes se abrazan intercambiando el saludo «Eid Mubarak» («Bendito Eid»), disolviendo rencores y celebrando la unidad.
Al regresar a casa, comienza el rito que da nombre a la fiesta. La familia se reúne para el sacrificio del animal (normalmente un cordero, oveja, vaca o camello) siguiendo normas religiosas específicas. Tiene entonces lugar el primer festín, que suele ser una comida sencilla preparada con las vísceras o cortes frescos para romper el ayuno matutino. Este acto simboliza la entrega a Dios y la solidaridad con los demás.
El resto del día se dedica a la caridad, pues una parte de la carne se empaqueta y se entrega a familias de escasos recursos. Y a la convivencia y la alegría, visitando a familiares y amigos, compartiendo con ellos comidas y dulces tradicionales. Es también el momento favorito de los niños, pues es costumbre entregarles el Eidi, regalos o dinero como muestra de afecto.
Primero rezar...
«Lo primero que haremos hoy es rezar; luego volveremos para realizar el sacrificio. Quien actúe así habrá cumplido exactamente con nuestras costumbres.»
«Quien haya sacrificado a su víctima antes de la oración deberá volver a realizar el sacrificio.»
Hadices relatados por al Bukhâri
Las fiestas de Eid al-Fitr y Eid al-Adha tienen en común la salât al-Eid, una oración pública comunitaria. Dado que es obligatoria y en ella participan para todos los miembros de la familia, se congrega una gran multitud, por lo que se celebra en la mezquita o en grandes espacios abiertos7.
La oración del salât («zalá», en español) tiene lugar por la mañana, poco después de que salga el sol. En el Eid al-Adha comienza cuando generalmente el sol ha subido a la altura de una lanza sobre el horizonte (aproximadamente tres metros), unos 15-20 minutos tras el amanecer; mientras que la oración del Eid al-Fitr es dos lanzas (aproximadamente dos veces tres metros). Esta diferencia se explica por la preocupación de dejar más tiempo a los fieles para el acto del sacrificio, en una fiesta, y para el pago del zakât al-fitr el día de la primera fiesta.
Las características de esta oración son idénticas en las dos Eid, pero diferentes de la oración ritual. Así, ni el adhân ni el iqâma (la primera y segunda llamada a la oración) indican el momento en que va a comenzar la oración, que solo se anuncia con las palabras «jâmiʿat». Además, la salât al-Eid solo consta de dos rakats (unidades de oración) y varios takbirs (diciendo «Allahu Akbar»), seguidos de una khutba o sermón.
Para respetar la tradición profética, camino de la oración los fieles deben ir recitando rítmicamente el takbir: «Allahu Akbar, Allahu Akbar...». Y para el regreso a casa se recomienda tomar un camino diferente al que se tomó en la ida, como hacía Mahoma:
«Cuando era un día festivo, el Profeta tomaba un camino diferente (a la vuelta)».
Hadiz relatado por al Bukhâri.
... luego realizar el sacrificio
El rito del sacrificio, conocido como Udhiyah o Qurbani es una sunna obligatoria (mu’akkada ʿalâ al-kifâya) para todo musulmán que pueda comprar un animal que debe realizarse siempre después de la oración comunitaria. No se trata simplemente de un acto de matanza, sino un proceso profundamente regulado que sigue un ritual supervisado.
Primero, el animal debe cumplir ciertos requisitos: puede ser una oveja, cabra, vaca o camello (es decir, ganado Bahimat al-An'am), debe estar sano, sin defectos visibles y haber alcanzado una edad mínima establecida. El sacrificio debe ser realizado por un hombre en estado de purificación ritual y el sacrificio ritual debe seguir un procedimiento bien establecido:
- Pronunciar la tasmiya, es decir, recitar la basmala: «Bismillah, Allahu Akbar» («En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso»). Mencionar la basmala al comienzo de cualquier acto importante invoca la bendición divina sobre dicho acto y lo sacraliza.
- Bendecir al Profeta con la fórmula salât ʿala an-nabî.
- Colocar al animal sobre su lado izquierdo si es posible, y orientarlo hacia la qibla, La Meca.
- Pronunciar un triple takbîr, antes y después de la tasmiya.
- Pedir que el sacrificio sea aceptado con benevolencia.
El sacrificio debe realizarse mediante degüello, y si no es posible, con un cuchillo afilado y un corte rápido y profundo. En todo caso, el acto debe hacerse de un gesto rápido y respetuoso destinado a evitar el sufrimiento del animal.
Finalmente, siguiendo el ejemplo del Profeta, la carne se divide equitativamente en tres partes: una porción se queda en casa, otra se comparte con familiares y amigos, y una tercera se dona a personas necesitadas8. De esta manera, la celebración refuerza los lazos comunitarios y promueve la ayuda a los más vulnerables.
En conclusión, el Eid al-Adha es mucho más que una festividad religiosa: es una celebración de la fe, la obediencia a Dios y la compasión hacia los demás. A través del recuerdo del sacrificio de Abraham, los musulmanes renuevan su compromiso con los valores espirituales y humanos que promueven una sociedad más solidaria y justa:
«Ni su carne ni su sangre llegan a Alá, sino vuestra piedad». (Corán, 22:37).
Referencias
Se puede encontrar escrita de diversas formas: Aïd al Adha, Aïd al-Adha, Aid el Adha, Eid, Aïd-el-Kébir, Aïd-al-Kébir, Aid el Kébir. También tiene otros nombres en diversas partes del mundo, como Tabaski, en Malí o Senegal; Tafaska, en partes del norte de África; Bakar ʿîd, en la India; Büyük Bayram o Kurban Bayrami, en Turquía.
Se trata de las obligaciones religiosas que se imponen a cada uno de los musulmanes: la sahada o profesión de fe; el salat u obligación de la oración; el zakat o limosna; el sawm o ayuno de ramadán; y el hajj o peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida.
En la tradición posterior aparece el ángel Gabriel como la figura enviada por Dios para detener a Abraham en el último momento, pero en el origen es Dios quien habla directamente a Abraham. En The Encyclopædia of Islam, Luzac, 1938.
Es el lugar más sagrado del islam y hacia ella rezan los musulmanes de todo el mundo; además, es el centro de la peregrinación del Hajj. La Kaaba es un edificio sagrado en forma de cubo situado dentro de la Gran Mezquita de La Meca.
Emilio GONZÁLEZ FERRÍN: La angustia de Abraham: los orígenes culturales del islam. Almuzara, 2013.
Los «hadices» o «hadiz», en singular, son dichos que relatan las enseñanzas, prácticas y ejemplos de vida del profeta Mahoma y que están recogidos en la Sunna, el otro texto junto con el Corán que recoge las bases de la religión musulmana.
La tradición dicta que se celebre al aire libre en el musallâ (nombre del lugar formado a partir del verbo sallâ, «rezar»). Cuando el Profeta fijó su residencia en Medina, realizaba las oraciones ordinarias en su casa, pero las oraciones extraordinarias como las del 1 de shawwâl y el 10 de dhû al-hijja se realizaban al suroeste de la ciudad, fuera de las murallas. Así, el musallâ es un espacio abierto, generalmente fuera de una localidad, que toda la comunidad usa en las dos fiestas canónicas. Esta práctica sigue vigente, aunque se da preferencia a la mezquita.
En muchos países no musulmanes, los fieles pagan el costo de un animal a ONGs que realizan el sacrificio en países con crisis alimentarias, asegurando que la carne llegue a quienes más la necesitan. En España, organizaciones como Islamic Relief o la Fundación Muslim Relief se encargan de ello.