Ramadán 2026, 2027 y 2028

Fecha del Ramadán

El Ramadán comienza en las siguientes fechas:

La fecha puede variar en un día, dependiendo de si se tiene en cuenta o no la luna creciente que marca el comienzo del mes.

Ramadán

El Ramadán1 es la celebración de la primera de las revelaciones que recibió el profeta Mahoma y que componen el Corán, texto sagrado del islam. Se lleva a cabo durante el mes de ramadán, el noveno mes del calendario hijri o islámico, que se basa en los ciclos de la luna y no del sol como el gregoriano, con lo que el mes comienza aproximadamente 11 días antes cada año.

Durante todo el mes de ramadán, el ayuno es obligatorio y los creyentes no pueden comer ni beber, incluida el agua, ni mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el anochecer. También deben evitar pensamientos negativos, discusiones y malos hábitos y enfocarse en la caridad (zakat). Este ayuno, en árabe sawm o siyyâm, es un rito obligatorio prescrito por el Corán y forma parte de los cinco «pilares del islam»2.

Pero hay excepciones: están exentos de ayunar los enfermos, ancianos, niños y mujeres menstruantes, embarazadas o lactantes, así como todos aquellos que se encuentran de viaje. Eso sí, todo aquel que haya perdido algún día de ayuno deberá recuperarlo, a ser posible, antes del siguiente ramadán, sino los días se irán acumulando. Las personas que por su enfermedad crónica no puedan recuperarlos, pueden compensar ofreciendo alimento a personas necesitadas (fidya) en lugar de ayunar.

La celebración del Ramadán es un período de oración, meditación y acercamiento a Dios, síntesis de las prácticas y creencias del islam. Pero también tiene un carácter lúdico-festivo en el que la comunidad cobra relieve, con las reuniones en la mezquita para rezar, romper el ayuno u ofrecer limosna.

El origen del Ramadán

El mes de ramadán existe con ese nombre mucho antes del surgimiento del islam. Los árabes ya utilizaban un calendario lunar en los primeros siglos de nuestra era en el que se llamaba así al noveno mes, que coincidía originalmente con la época de máximo calor. No es casualidad, por tanto, que etimológicamente la palabra «ramadán» provenga de la raíz árabe ar-ramad, que significa «calor abrasador» o «sequedad»3. En la sociedad árabe preislámica, este era un mes de tregua en las actividades civiles y militares obligada por el calor4.

La historia del Ramadán ligada a la religión islámica se remonta al año 610 d.C. Según la tradición, el profeta Mahoma solía retirarse a meditar en la cueva de Hira, cerca de La Meca. Fue allí, durante el noveno mes del calendario lunar, cuando recibió la primera revelación del Corán a través del arcángel Gabriel. Este evento histórico se conoce como Laylat al-Qadr (la Noche del Destino). Por esta razón, el Ramadán es, ante todo, una conmemoración del nacimiento de la guía espiritual del islam.

La ciudad de La Meca, hoy en día
La ciudad de La Meca, hoy en día CC0 Public Domain

La práctica del ayuno obligatorio no se estableció inmediatamente. Según las fuentes islámicas, fue establecido de forma definitiva en el segundo año de la Hégira (624 d.C.), tras la emigración de los musulmanes de La Meca a Medina. A partir de este momento, el ramadán dejó de ser solo un mes de meditación para convertirse en un ejercicio de disciplina colectiva. Se convirtió en uno de los pilares de la nueva religión.

La «Hégira», el inicio de la era islámica

La Hégira (del árabe Hiyra, que significa «migración» o «separación») es el evento que marca el nacimiento de la era islámica. Es el nombre que toma la migración que Mahoma y sus seguidores realizaron desde La Meca hasta Medina en el año 622 d.C. motivada por la persecución que sufrían por parte de los líderes de su propia tribu.

La importancia de este evento es tan relevante que marca el inicio del calendario islámico. Para los musulmanes, la Hégira representa el paso de la debilidad a la fortaleza y el nacimiento de la Umma (la comunidad de creyentes). Por ello, el año 622 se considera el año 1 de su cronología, simbolizando que el verdadero comienzo de su historia no fue el nacimiento del Profeta, sino el momento en que se unieron para construir una sociedad basada en sus principios.

El Ramadán en el Corán y la Sunna

El Corán y la Sunna5 son los dos textos que definen las bases de la religión musulmana, su teología y legislación. Por ello son también la referencia para conocer el Ramadán. Las referencias al ayuno del mes de ramadán son muchas y en ella se establecen todas sus normas: quién debe hacerlo, por qué, durante cuánto tiempo…

En el Corán, la sura al Baqara (II), La Vaca, contiene numerosos versículos relacionados con el ayuno, como el que lo establece como una obligación coránica para todo musulmán:

Versículo 183: «¡Oh, creyentes! Se os prescribe el ayuno, tal como se prescribió a quienes os precedieron. Quizás así temáis a Dios».

Las excepciones a este mandato de ayuno también están quedan reflejadas:

Versículo 184: «Quien de vosotros esté enfermo o de viaje, deberá ayunar un número igual de días. Pero para aquellos que no puedan soportarlo sin gran dificultad, hay una compensación: alimentar a un pobre...».

La revelación del Corán comenzó durante el mes de ramadán. Su importancia es tal, como ya hemos visto, que de hecho, es el único mes mencionado en el Corán6. Durante ese mes, Dios reveló el texto sagrado en su totalidad al ángel Gabriel y, a su vez, este lo comunicó gradualmente, según los acontecimientos, al Profeta durante casi veintitrés años:

Versículo 185: «El Corán fue revelado durante el mes de Ramadán. Es una guía para los hombres, una manifestación clara de la Ley».

El siguiente versículo define la duración del ayuno:

Versículo 187: «... Comed y bebed hasta que podáis distinguir un hilo blanco de un hilo negro al amanecer. Después, ayunad completamente hasta la noche».

Por su parte, en la Sunna también se refleja esta obligación de ayunar durante el Ramadán. Así hay numerosos hadices que se refieren a ello, pero también se transmite a través de un hadiz qudsi7 o hadiz sagrado, que recuerda además la especificidad del ayuno del Ramadán, que es un acto de culto que se realiza para Dios.

El Profeta dijo: Alá dijo:

«Toda buena acción que realicen los hijos de Adán, la hacen para sí mismos. Excepto el ayuno, que es para Mí, y soy Yo quien lo recompensa. El ayunante experimenta dos alegrías: una en el momento legal del iftar (fin del ayuno), cuando comienza a comer y beber, y otra cuando se encuentra conmigo y le hago entrar en el Paraíso».

Manuscrito del Corán (España, siglo XIII o XIV).  Conservado en la Biblioteca Municipal de Lyon.
Manuscrito del Corán (España, siglo XIII o XIV). Conservado en la Biblioteca Municipal de Lyon. Benoît Prieur / CC0

Según la Sunna, la tradición profética, todas las comunicaciones divinas dirigidas a los profetas tuvieron lugar durante el mes de ramadán, de ahí la importancia de este noveno mes del calendario árabe en la religión islámica:

«Las hojas de Abraham fueron reveladas la primera noche del mes de ramadán, la Torá fue revelada el seis del mes de ramadán, el Evangelio fue revelado el 13 del mes de ramadán, el “Furqân” (Corán) fue revelado el 24 del mes de ramadán».
Hadiz relatado por Ahmad.

Numerosos hadices insisten a su vez en los beneficios del ayuno del Ramadán, que acerca al hombre a Dios, permite que se cumplan los deseos y también borra los pecados:

«Es un mes en el que sois los invitados de Dios, en el que estáis entre los honrados por Dios. Es un mes en el que vuestros suspiros son glorificación, vuestro sueño, culto, vuestras acciones aceptadas, vuestras súplicas escuchadas».

El Profeta dijo: «Los deseos de tres personas se cumplen: el ayunante hasta que rompe su ayuno, el imán justo y el oprimido». Hadiz transmitido por Ahmad

«Quien ayuna el Ramadán con fe y esperanza obtendrá el perdón de sus pecados pasados».

Si el ayuno permite la purificación del espíritu y del corazón, también purifica el cuerpo:

«Todo tiene su zakât (limosna purificadora), la del cuerpo es el ayuno»;

«Ayunad, estaréis sanos».

Celebración del Ramadán

El mes del ramadán y sus prácticas de celebración están bastante codificadas, por lo que sigue el mismo esquema en todos sitios. Los creyentes se despiertan antes del alba y toman la última comida y bebida, llamada suhur. El ayuno se rompe justo después de la puesta de sol (el maghrib) con la comida denominada iftar, que tradicionalmente comienza con la ingesta de dátiles y agua. Durante el Ramadán, tanto la comida suhur como el iftar se hacen en comunidad.

Generalmente, en el espacio familiar se reúnen los diferentes miembros de una misma familia o amigos en torno a la ruptura del ayuno, donde los platos festivos componen la comida. Así se pone en práctica el espíritu del Ramadán y sus valores: cordialidad, hospitalidad, generosidad y compartir. También se convierte en un espacio donde los diferentes miembros rezan juntos.

El otro punto de encuentro principal es la mezquita, ya que durante el Ramadán se dedica más tiempo al rezo y a la lectura del Corán. De hecho, muchos fieles intentan leer el libro completo durante los 30 días. Allí se reúnen muchos de los creyentes a la hora de cada oración, especialmente en la Tarawih, que son oraciones nocturnas especiales que se realizan en la mezquita después de la última oración del día. Son comunitarias y muy emotivas.

El Ramadán llega a su fin con la festividad del Eid al-Fitr. Esta celebración final puede durar entre dos y cuatro días y está marcada por oraciones especiales, encuentros familiares y ayuda a los más necesitados. También es frecuente hacer regalos, estrenar ropa y rezar con el resto de la congregación. En conjunto, el Ramadán es un tiempo de reflexión, generosidad y renovación espiritual para los musulmanes.

Prácticas relacionadas con el Ramadán

El mes del ramadán va acompañado de prácticas relacionadas con los otros pilares del islam. También es el momento de realizar buenas obras que, al realizarse durante este período, adquieren un valor excepcional, y tienen su origen en la tradición profética.

Hacer caridad

La caridad en el Ramadán, a través del zakat (limosna obligatoria) y el sadaqah (caridad voluntaria), actúa como el motor social de este mes sagrado. Durante estos treinta días, la conciencia sobre el sufrimiento ajeno se intensifica debido al propio ayuno, lo que impulsa a los fieles a multiplicar sus donaciones o ayudar a los necesitados.

El Profeta dijo:

«La mejor caridad es la que se realiza durante el Ramadán».

«Quien da a un ayunante lo necesario para romper el ayuno tiene la misma recompensa que él, sin que ello disminuya en nada la recompensa del ayunante».

«Quien da de comer y beber a alguien que ayuna, con bienes adquiridos lícitamente, los ángeles no dejan de rezar por él durante el Ramadán».

Realizar oraciones

La oración durante el Ramadán se intensifica y adquiere una dimensión mucho más comunitaria y profunda. Además, realizar oraciones adicionales como el Tarawih durante el Ramadán es un acto de fe y borra los pecados.

El Profeta dijo: «A quien se levanta para rezar durante las noches del Ramadán, con fe y confiando en la recompensa divina, Dios le perdona sus pecados pasados».
Hadiz relatado por al Bujari.

La lectura del Corán

Para los musulmanes, no se trata solo de una lectura intelectual, sino de una experiencia espiritual en la que sienten que Dios les habla directamente. No en vano, este mes celebra precisamente el momento en que el libro sagrado comenzó a ser revelado.

El Profeta redoblaba la recitación del Corán durante el mes de ramadán. Gabriel descendía para recitar con él. Dijo: «El ayuno y la oración del Ramadán intercederán por el hombre el Día de la Resurrección».

Durante el mes del ramadán, algunos países musulmanes organizan un concurso de tajwîd al Qur’ân o recitación del Corán, en el que se premia a los mejores recitadores del texto sagrado. Tadjwîd proviene de la raíz árabe «jawwada», que significa «mejorar o perfeccionar», y es toda una ciencia cuyo objetivo es perfeccionar la recitación del Corán. Esta ciencia se basa en el versículo 4 de la sura 73, al Muzzammil, el Envuelto:

«... Y recita el Corán, despacio y con claridad».

Lectura grupal de los textos sagrados
Lectura grupal de los textos sagrados Mostafameraji - CC BY-SA 4.0 via Wikimedia Commons

La «Umrah» o pequeña peregrinación a La Meca

La Umrah es conocida como la «peregrinación menor» a La Meca. A diferencia del Hajj (la gran peregrinación y uno de los pilares del islam), que es obligatoria una vez en la vida y tiene fechas fijas, la Umrah puede realizarse en cualquier momento del año. Sin embargo, realizarla durante el mes de ramadán tiene un valor espiritual especial.

El Profeta dijo:

«Una ʿUmra durante el Ramadán vale una gran peregrinación en mi compañía».

«La ʿUmra es absolutoria durante el tiempo que la separa de la siguiente ʿUmra».

El zakât al fitr, la limosna purificadora

Durante los dos últimos días del Ramadán, los musulmanes respetan una práctica que también se basa en la tradición profética: el pago del zakât al fitr, que es una limosna purificadora y que también se denomina al fatra.

Si el zakât al mâl es una prescripción coránica y uno de los cinco pilares del islam, el zakât al-fitr es una obligación (wâjib) que se deriva de la Sunna y que todo musulmán debe cumplir por sí mismo y por los distintos miembros de su familia. Según los hadices, debe pagarse a más tardar antes de realizar la oración del Eid al-Fitr.

El zakât al-fitr es el medio que tiene el musulmán que ayuna para purificarse de sus pecados, pero también es un acto de solidaridad con los pobres. El apoyo a estos últimos les evita mendigar y, sobre todo, les permite celebrar, con dignidad, la fiesta de Eid al-Fitr.

Esta limosna purificadora se entrega en forma de alimentos. Un hadiz, que recoge las costumbres de la época del Profeta, define los diferentes tipos de alimentos y la cantidad que se entregaba:

«... 1 saa' de comida, o bien 1 saa' de cebada, o 1 saa' de dátiles, o 1 saa' de queso seco, o 1 saa' de pasas».
Hadiz transmitido por Al Bujari, Muslim, At-Tirmidhi, Abu Dawud, Ibn Majá y Nasai.

El sâ, cuyo valor fijó el propio Profeta, es una unidad de medida que equivale a 4 moud según el uso de Medina; este último corresponde a la cantidad que se puede poner en las dos manos cuando se juntan. Así, la cantidad de un sâʿ es de entre 2,5 kg y 3 kg. de alimentos, generalmente, no perecederos que se pueden donar8 para que sean redistribuidos entre los necesitados (harina, lentejas, alubias, guisantes partidos, sémola de cuscús, garbanzos, pasta, etc.).

En resumen, el Ramadán es una de las celebraciones más importantes para los creyentes musulmanes. En este mes, la humanidad recibió, a través de Mahoma, el Corán, de modo que ésta es una ocasión más bien jubilosa que fúnebre. El ayuno obligatorio es una forma de acercarse a Dios a través del ejercicio personal del autocontrol, pero también es un elemento unificador en la comunidad musulmana a través del cual se redefine la fe y se refuerzan valores como la igualdad y la compasión hacia los necesitados.

Iftar: cena durante el Ramadán
Iftar: cena durante el Ramadán U.S. Department of Agriculture / Public Domain

Referencias

  1. También se escribe: Ramadhan, Ramaḍān, Ramadân, Ramadhân. Además, se utiliza en mayúscula, «Ramadán», para referirse a la celebración, y en minúscula, «ramadán», cuando se refiere al mes del calendario denominado así.

  2. Se trata de las obligaciones religiosas que se imponen a cada uno de los musulmanes: la sahada o profesión de fe; el salat u obligación de la oración; el zakat o limosna; el sawm o ayuno de ramadán; y el hajj o peregrinación a La Meca al menos una vez en la vida.

  3. En el contexto religioso, también simboliza el calor que «quema» los pecados y purifica el espíritu del creyente.

  4. Algunos autores, como John Exposito ( en su libro Oxford History of Islam. Oxford University Press, 2000) consideran que el mes de ramadán y el ayuno que se instauró se relacionan con los períodos sagrados del cristianismo (la Cuaresma) y el judaísmo (Yon Kipur), donde también se prescribe el ayuno. Así, desde el principio, se querría «institucionalizar» la nueva religión igualándola a las otras dos anteriores: las tres grandes religiones surgieron en el mismo lugar, y sus grandes figuras, Moisés, Jesús y Mahoma ayunaron en el desierto.

  5. El Corán es el libro sagrado del islam, que contiene la palabra literal de Dios revelada a Mahoma, y se divide en capítulos llamados «suras», compuestos por versículos o «aleyas». La Sunna, por su parte, está formada por «hadices», el conjunto de dichos que relatan las enseñanzas, prácticas y ejemplos de vida del profeta Mahoma.

  6. Los meses de Muharram, Rajab, Dhu al-Qi'da (sura 9:36), Dhu al-Hijja (2:197) y Chawwal (2:194) se mencionan sin nombrarse explícitamente.

  7. Mientras que un «hadiz» se refiere a los actos y palabras del profeta Mahoma, los «hadices qudsi» son narraciones sagradas no coránicas atribuidas a Dios, citadas por el propio Profeta; es decir, son las palabras del profeta Mahoma tal y como las recibió de Dios.

  8. Para respetar la Sunna, el zakât al fitr debe donarse en forma de alimentos. No obstante, algunos musulmanes donan el valor de esta limosna en dinero. Hoy, diferentes mezquitas y asociaciones islámicas en España, como Islamic Relief España, indican el importe del zakât al fitr en dinero y ellos se encargan de comprar los alimentos. Véase también, Sol TARRES CHAMORRO: Religiosidad musulmana en España: El Ramadán como tiempo festivo. Universidad de Almería. 1999

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