Fecha de El Colacho
La fiesta de El Colacho está programada en las siguientes fechas:
domingo 30 de mayo de 2027 (estimada), domingo 18 de junio de 2028 (estimada), domingo 3 de junio de 2029 (estimada), domingo 23 de junio de 2030 (estimada), domingo 15 de junio de 2031 (estimada), domingo 30 de mayo de 2032 (estimada), domingo 19 de junio de 2033 (estimada), domingo 11 de junio de 2034 (estimada), domingo 27 de mayo de 2035 (estimada) y domingo 15 de junio de 2036 (estimada)
La fecha es variable cada año, se celebra siempre el domingo siguiente al día del Corpus.
Origen de El Colacho
La fiesta de El Colacho, en la pequeña localidad de Castrillo de Murcia, en la provincia de Burgos, es una de las tradiciones más sorprendentes de España, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Se celebra ininterrumpidamente desde 1621 y su protagonista es un diablo que recorre las calles fustigando a los vecinos, impidiendo honorar el Santísimo Sacramento y, sobre todo, saltando sobre bebés tumbados en colchones para alejarlos de los malos espíritus, el pecado y la mala suerte. Sin embargo, detrás de este llamativo ritual existe una historia que combina elementos religiosos, costumbres populares y creencias ancestrales.
El orígen pagano de sus ritos principales
El Colacho es una fiesta vinculada al marco litúrgico del Corpus Christi, de hecho se inscribe en sus celebraciones en Castrillo. Pero los investigadores consideran que en sus raíces se mezclan el dogma católico con ritos paganos preexistentes de fertilidad, purificación y ahuyentamiento de los malos espíritus.
De este modo, determinados elementos del ritual de la fiesta proceden de antiguas ceremonias paganas. Por ejemplo, el acto de golpear con una fusta en forma de cola o los bailes del Colacho podrían tener su origen en la fiesta Lupercalia en la Antigua Roma, en la que los «lupercales», jóvenes disfrazados, recorrían las calles bailando grotescamente y golpeando a las mujeres para favorecer su fertilidad1.
Como ocurrió con otras fiestas paganas, la Iglesia no consiguió erradicarlas por completo y optó por integrarlas en su calendario. Hasta ese momento, las procesiones propias de la tradición cristiana tenían un marcado carácter penitencial, pero no había ninguna alegre, como merecía la exaltación de la Eucaristía, así que se fueron tomando elementos profanos antiguos como las danzas y personajes teatrales. El Colacho y sus «corridas» por las calles son otro ejemplo2.
La Cofradía de Minerva oficializa la fiesta en 1621
Los primeros documentos que hacen referencia a la fiesta del Colacho datan de 1621, cuando se funda la Cofradía de Minerva del Santísimo Sacramento en Castrillo de Murcia, en la iglesia de Santiago Apóstol3. Desde su fundación, la Cofradía se encargó de organizar la celebración del Corpus Christi y fue ella la que incorporó la figura de El Colacho a las celebraciones4, logrando conservar la tradición desde entonces.
Ya desde su instauración en el pueblo, sus propios estatutos marcaban que la totalidad de los habitantes de Castrillo formaría parte de la cofradía a partir de sus 16 años. Sin embargo, apenas unos años después, en un claro desacato a esas reglas, se acabó imponiendo la costumbre de inscribir a los bebés desde su nacimiento con el fin de ingresar la cuota lo antes posible. Igualmente, la incorporación estaba abierta a los forasteros que fijasen su residencia en el pueblo.
La junta directiva de la Cofradía está compuesta por cinco integrantes que también participan activamente en los festejos de El Colacho y se reconocen por su indumentaria tradicional de capas negras de paño castellano: el abad, que ostenta la máxima autoridad y normalmente es el párroco del pueblo; dos priores o «amos» elegidos anualmente para velar por el protocolo, la tradición y los preparativos de la fiesta; y dos mayordomos que encargan de la gestión de cuentas, la logística de las celebraciones, el registro de los bebés que van a ser saltados y, sobre todo, suelen representar a los dos personajes principales, el Colacho y el Atabalero.
¿Quién es el Colacho, el protagonista de la fiesta?
El protagonista indiscutible de la fiesta representa al diablo o al mal. Viste un llamativo traje amarillo con capucha adornado con bordados, franjas, flecos y detalles en rojo y verde. Salvo durante la procesión y los actos en el templo, cubre su rostro con una máscara conocida como «birria», de aspecto grotesco, con los ojos y la boca pintados de negro. Antiguamente su traje también llevaba cascabeles.
El Colacho recibe su nombre de la cola de buey o de caballo que forma parte del «zurriago», un palo que le sirve de látigo y con el que hace sonar unas grandes castañuelas alargadas, llamadas «tarañuelas», que lleva consigo. Su función principal es entorpecer la celebración religiosa, por eso corre por las calles persiguiendo y asustando a los asistentes y, sobre todo, saltando sobre los bebés, sin tocarlos, simbolizando que el mal se aleja de ellos.
Con la Iglesia hemos topado… hasta hoy
El momento en que el Colacho comenzó la tradición de saltar sobre los bebés no está claro, pero los especialistas coinciden en que es posible que fuera a partir de que se empezó a permitir su inscripción en la cofradía nada más nacer. El fin sería purificarlos y protegerlos del demonio, pues justo después de que el Colacho los salte, el sacerdote bendice a los pequeños con la custodia.
Pero precisamente este rito de saltar no siempre ha estado bien visto. La documentación conservada por la Cofradía a lo largo de los siglos muestra los intentos de las autoridades civiles y eclesiásticas de limitarla y modificarla. En efecto, para la Iglesia católica, el único medio instituido por Cristo para purificar del pecado original y recibir la gracia divina es el Sacramento del Bautismo, así que atribuir poderes de purificación o protección a la pirueta de un hombre disfrazado de demonio bordeaba la superstición o el paganismo. Por eso, bien pronto, las autoridades eclesiásticas quisieron eliminar esta parte de la fiesta.
Y los intentos han seguido hasta el propio siglo XXI, en que se vivió uno de los momentos de mayor tensión entre la jerarquía de la Iglesia y la tradición de Castrillo de Murcia. Durante el pontificado de Benedicto XVI, el Vaticano llegó a pedir explícitamente a la Conferencia Episcopal Española y a los obispos locales que el clero se distanciara formalmente de la práctica de saltar sobre los niños, instando a que la celebración se limitara exclusivamente a la liturgia tradicional del Corpus Christi.
Sin embargo, a pesar de las directrices de Roma, la Iglesia local siempre ha tolerado el salto como un acto de folclore popular, el sacerdote camina en la procesión detrás del Colacho y bendice con agua bendita y flores a los niños inmediatamente después de que el salto haya ocurrido. Hoy día, la fiesta de El Colacho, declarada ya de Interés Turístico en 19805, sigue manteniendo la tradición del salto más viva y fuerte que nunca. Eso sí, la mayoría de bebés no han nacido ya en Castrillo, sino en las localidades de alrededor y de familias que antiguamente habitaban el pueblo.
Celebración de El Colacho
La celebración de El Colacho se extiende durante cinco días enmarcados en la semana del Corpus Christi, desde el miércoles al lunes siguiente. Durante estos días se celebran misas y actos litúrgicos, y el Colacho aparece en algunos momentos. Pero el día más esperado, el del salto de los bebés, es siempre el domingo.
La implicación de los vecinos es esencial para el desarrollo de la fiesta. Las familias decoran las calles, preparan altares y participan activamente en las procesiones y demás actos. Además, durante los días festivos se organizan encuentros populares, degustaciones y verbenas que convierten la celebración en una auténtica fiesta comunitaria.
El salto sobre los bebés
El domingo por la tarde tiene lugar el momento más conocido de la fiesta, cuando los bebés nacidos durante el último año son colocados sobre colchones alineados en una de las calles del pueblo. Entonces, precedido por el Atabalero que anuncia su paso con un redoble de tambor, el Colacho salta sobre los niños. Según la tradición popular, al saltar, el demonio «absorbe» y se lleva consigo las influencias malignas y los males que pudieran acechar a los recién nacidos. Inmediatamente después, los niños son bendecidos con pétalos de rosa por los cofrades y por el sacerdote del pueblo. Todo el pueblo, y los visitantes, asisten al momento.
A pesar de que la imagen puede resultar impactante para quienes la observan por primera vez, la ceremonia se realiza con gran cuidado y siguiendo una tradición que se ha transmitido de generación en generación.
Aunque en sus orígenes era una costumbre reservada exclusivamente a los nacidos en Castrillo de Murcia o en la comarca, hoy en día puede participar cualquier bebé de familias del resto de España e incluso de otros países, siempre que tenga menos de un año. Aunque la cofradía y los vecinos facilitan los colchones en la calle, la participación es gratuita, ya que la Cofradía no cobra tasa alguna a las familias, tan sólo pide que los propios familiares se encarguen de vestir el colchón asignado con sábanas blancas, cojines y mantas vistosas.
Un programa cargado de actos religiosos y tradiciones
Antes del día grande en que tiene lugar el salto de los bebés y la procesión del Santísimo Sacramento, el domingo, Castrillo de Murcia entra en ambiente mediante varios actos tradicionales y religiosos. Así, en los primeros días se celebra un triduo, con varias misas y oraciones en la iglesia de Santiago Apóstol.
Todos los días, coincidiendo con las horas canónicas, tienen lugar las «Vísperas», las misas con los cantos en latín. En ellas ya participan el Colacho y el resto de personajes principales de la fiesta, que en dirección a la iglesia y al terminar la misa, forman un cortejo que camina por el pueblo al son de la música del Atabalero. Son las llamadas «vueltas» y «corridas», pues mientras el Abad, los Amos, el Secretario y el Atabalero destacan por su seriedad, delante de la comitiva el Colacho no deja de correr y dar vueltas para asustar y perseguir a los niños y jóvenes, propinándoles latigazos simbólicos con su fusta.
¿Sabías que…?
El Atabalero es el otro gran personaje de la fiesta, y su labor principal es acompañar los distintos actos de la celebración tocando el atabal, un pequeño tambor cuyo sonido anuncia el inicio de los rituales, marca el ritmo de las procesiones y acompaña al Colacho durante su recorrido por las calles.
El domingo es el día grande. Comienza al mediodía con la celebración de la solemne Misa Mayor en la iglesia parroquial, con la presencia de todos los cofrades, vecinos y visitantes. Este día participan también grupos de danzantes que interpretan bailes populares. Después tiene lugar el salto sobre los bebés y el Colacho vuelve a correr entre los asistentes. Y acto seguido tiene lugar la procesión principal, en la que el sacerdote sale a la calle portando la Custodia con el Santísimo Sacramento bajo palio, acompañado de las autoridades locales, los cofrades con sus pendones y los niños que han hecho la primera comunión ese año.
Una vez concluidos los ritos sagrados, la celebración adquiere su carácter más festivo y popular con la última «corrida» del Colacho y un evento gastronómico: la Cofradía invita a todos los asistentes, vecinos y forasteros a una degustación de vino de la tierra, queso y pan en la plaza, dando por finalizada la jornada festiva al atardecer.
Referencias
Bernardo CALVO BRIOSO: Mascaradas de Castilla y León. Tiempo de Fiesta. Junta de Castilla y León, 2012.
Estas corridas actuales durante las horas canónicas han sustituido a las danzas rituales en honor al Santísimo que se hacían antes en determinados lugares.
En Ernesto PÉREZ CALVO: Fiesta del Colacho, una farsa castellana. Imprenta Monte Carmelo, 1985.La Cofradía se inserta dentro de la Archicofradía de Minerva fundada en 1520 en Roma y aprobada por el Papa Paulo III en 1539 en la bula «Dominus Noster Jesus Christi». Fue la Orden de Predicadores, en su labor de extender «las Minervas» por toda Europa, quien la haría llegar a Castrillo de Murcia.
Aunque no se nombra directamente al Colacho, la Regla de la Cofradía del Santísimo Sacramento de 1621 contiene varios artículos dedicados a la fiesta, entre ellos, estos:
2º. Se pide que el domingo después de Corpus, el Abad y los dos Priores nombren a los entrantes oficiales, dos Priores y dos Mayordomos.
3º. Determina que el Abad y los Priores organicen las fiestas que se han de hacer en el Corpus y que ellos avisen a danzadores y comediantes para que se preparen a hacer las fiestas.En este año el Ministerio de Comercio y Turismo reguló la concesión del título honorífico de «Fiesta de Interés Turístico» y estableció tres categorías según su grado de importancia: «Fiesta de Interés Turístico Internacional», «Fiesta de Interés Turístico Nacional» y «Fiesta de Interés Turístico». En esta última categoría se incluyó El Colacho.